Arte de gobernar

Siendo la gobernanza un asunto grave, no un juego de niños, considero que sólo aquellos que hayan tenido una familia ordenada y ejemplar, con mujer e hijos, pueden ser considerados aptos para gobernar, porque dirigir una familia requiere similares artes a las de dirigir  una nación. El padre o la madre o ambos vienen a ser el Estado y los hijos la sociedad, de tal modo que en aquellas familias en donde los hijos pelean sin recibir la corrección adecuada, o tienen un mal comportamiento y le faltan el respeto a sus hermanos, amigos o familiares, peor aún a los sabios abuelos, o no van a la escuela sin razón justificada, o gritan a la madre y ofenden al padre, y ni el padre ni la madre pueden poner orden ni imponer justicia ni alentar la paz, entonces ese padre o madre o ambos no deberían ser por ningún motivo considerados para gobernar su estado o país, pues, como bien lo han advertido los filósofos de la antigüedad, quien no es capaz de gobernar su casa, no es capaz de gobernar su estado, y quien no es capaz de gobernarse a sí mismo, imposible que pueda gobernar a los otros. Este principio debería ser considerado a la hora de elegir a nuestros gobernantes, pues de otra manera tendremos lo mismo a un gran cauce de río sin agua o, mejor aún, a un cuerpo sin cabeza.

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1 comentario en “Arte de gobernar”

Alberto Juárez Cortés 18 octubre ,2014 a las 4:30 pm

Este claro razonamiento podemos encontrarlo en la Biblia, donde el apóstol Pablo indica los requisitos para los superintendentes (u obispos, según la traducción).En !a 1a carta a Timoteo capítulo 3 versículos 1 al 4 señala estos requisitos, cerrando en el versículo 5 con la siguiente declaración: si de veras no sabe un hombre presidir su propia casa, ¿cómo cuidará de la congregación de Dios?.. lo podemos trasladar a tu atinado comentario cambiando “congregación de Dios” por “nación, o “país”, o “municipio”.. etc..saludos

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