Círculo

Los que están fuera del círculo (literario, político, académico) no quedan atrapados por el círculo, no son, siquiera, el círculo. Más bien: son libres de husmear los bordes de otros círculos, cercanos o lejanos, ajenos o familiares, y de ver por sus estrechas ventanas o fisuras, sus puertas entreabiertas o claraboyas, y de escuchar –con el oído aplastado contra las batientes o muros- las acaloradas discusiones que se dan adentro del círculo, para luego continuar, sin miedo a perderse, mejor dicho erguidos y firmes, su propio camino: ese que lleva, ya lo sabemos, hacia todas partes.

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