Ciudad sobre la espalda

Hace poco -en realidad: hace casi nada- estuve en mi ciudad natal. Caminé sus calles, casi clandestinamente, como si en realidad una sombra me llevara a rastras, y, curiosamente, esta vez la encontré distinta. Estaban los mismos edificios pero no eran los mismos edificios. Los mismos jardines pero no eran los mismos jardines. Las mujeres mismas y así. No sabría decir si la ciudad había cambiado de pronto o el que había cambiado, quizá de pronto también, había sido yo. Tal vez mi ciudad y yo habíamos tomado rumbos distintos aunque, tal vez, desembocaran lejanamente en el mismo lugar. Quién lo sabría. Recuerdo que aquella noche, antes de ir al aeropuerto, recostado en la hamaca del segundo piso de casa de mi madre, cerré los ojos un instante, el suficiente para volver a recorrer las calles que esa misma tarde había caminado. Las anduve adentro de una a otra orilla, sus cuestas y empinadas, sus empedradas, los cruces en las Siete Esquinas. Entonces, sólo entonces, desapareció el desasosiego. Me di cuenta de que todo seguía igual y yo, ahora sí, con mi ciudad a cuestas, podía partir tranquilo.

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9 comentarios en “Ciudad sobre la espalda”

Rogelio, hola. Me quedé con ganas de leer más en el texto. Ni hablar.
Una petición: me gustaría que hablaras sobre la cultura en los distintos municipios del estado.El dinero destinado a cada uno, las becas del FECA y becados en cómo lo están utilizando, así como la sobre exposición de muestras artísticas foraneas en el estado y la poca producción artística en los municipios. Sería interesante. Saludos.

Comentarios a “Ciudad sobre la espalda”:
Estimado Rogelio: de todo esto que nos acabas de contar -tú lo sabes bien-, hay una explicación muy sencilla: si en este momento recuerdas tus clases de filosofía, y de manera muy particular a Heráclito, cuando dice: “todo fluye, todo cambia, nada permanece. “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”, dice en uno de los fragmentos que han llegado hasta nosotros. (Ni el río ni nosotros seríamos los mismos.) El devenir es el Principio de Todas las Cosas. Todo es fuego que se enciende y se apaga según una medida. El cambio, el devenir, está regido por el logos. El logos regula el devenir como una ley inmanente al mundo. El devenir se da según la lucha de los contrarios. La tensión entre los contrarios en lucha genera el movimiento; por eso a la paz sigue la guerra y a ésta nuevamente la paz. “La guerra es la madre de todas las cosas”, dice Heráclito. Y este movimiento retorna eternamente sobre sí mismo. Al terminar el gran año solar todo vuelve a comenzar y a repetirse (“eterno retorno”)”. Fundado en lo anterior, hoy nos has dado una gran lección, con tu “Ciudad sobre la espalda” y tu desasosiego. Mi amigo Rogelio, no me resta más que aplaudirte, y sugerirte que sigas escribiendo esos momentos tan hermosos que la vida cotidiana nos da. Felicidades, y adelante; en hora buena.
Un abrazo
Erasmo Nava Espíritu

“…Nosotros,los de entonces,
ya no somos los mismos…”
Pablo Neruda

Simpre cargamos las ciudades a la espalda…o en un sitio indeterminado en el centro de la cabeza…
Cariños desde Taos,
la Te

Yo solo he podido contar seis esquinas, no siete, cada domingo pasaba por ahí. Ya libre la primera semana de clases mi buen! Ahora a darle con el resto del semestre. Y gracias por haberme echado la mano acá en NZ! Un abrazo!

No hay vuelta atrás. Eso lo hemos comprobado todos los que hemos intentado volver a la ciudad en que nos abrimos a la vida. La ciudad que ves al cerrar los ojos es tu ciudad interior, esa estará contigo y la llevarás a todas partes.
En cuanto a la frase de Erasmo Nava Espíritu “El devenir se da según la lucha de los contrarios”, la encuentro reflejo de una visión totalmente masculina. La experiencia femenina no es de guerra, no es de lucha de contrarios. Es ya tiempo de construir nuevas ciudades en que lo masculino y lo femenino se integren y se complementen. Es la tarea del tiempo del Nuevo Sol. La alternativa es la desaparición de la humanidad.

Amigo Rogelio: al igual que tu llevo mi ciudad sobre la espalda: la de ayer, la de hoy, la de siempre, solo que a veces, pesa un poco más que de costumbre.

Hola Rogelio!Para mi no es otra cosa que añoranza, por lo que amamos y lo tenemos que dejar (por un tiempo, tal vez..)
Saludos y un abrazo, desde la ciudad de la eterna primavera!.

hay muchas cosas que quisieramos que sigan igual oomo la libertad, la confianza pero sobre todo la seguridad de caminar libremente sin ningun peligro con la certeza de llegar vivos a nuestro destino.extraño mucho los juegos libres en las calles y los juegos en el parque. saludos.

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