Cuerpos mutilados

Dos hombres armados te detienen en cualquier cruce de calle, justo el día que menos lo esperas. Te dan un cachazo en la cabeza y te obligan a subir a una camioneta negra.
Tú no sabes en ese instante si te matarán o serás carnada para pedir un rescate, pero igual sientes que una mano ajena te restriega las tripas. Mientras la camioneta avanza, tú ni siquiera puedes despedirte de tu ciudad (los árboles, las calles, tu familia) porque te han puesto cinta canela en los ojos y en la boca, y te han amarrado las manos por la espalda. Después de una o dos horas, te bajan en un paraje apartado, a donde el viento no llega, te introducen en una casa y te recuestan sobre el suelo de tierra apisonada, amarrándote los tobillos.
Primero escuchas que los hombres se ríen y después adviertes el bramido de una motosierra que se acerca. Para entonces los hombres te han dicho hijo de perra, pendejo. Te han dicho que vas a chingar a tu madre. De un momento a otro, sientes entrar la sierra en tu brazo derecho, a la altura del nacimiento del hombro.
Entra en la carne y después en el hueso, que humea como las llantas quemadas en los basureros. La sangre empieza a huir hacia todas direcciones. Luego la sierra va y entra en tu brazo izquierdo: la carne, las nervaduras, otra vez el hueso. Después la sientes haciendo la misma labor en tu pierna derecha, primero, y luego en la izquierda. Los hombres hacen una pausa para fumarse un cigarrillo, quitarse el sudor de la frente con el antebrazo y bromear sobre cualquier cosa.
Minutos más tarde, vuelves a escuchar el chirriar de la sierra, que ahora entra en lo tierno de tu cuello hasta arrancarte el tronco ya sin extremidades. Cuando sólo eres una pura cabeza con los ojos y boca tapados con cinta canela, y con una corona de moscas girando a tu alrededor, entonces no puedes evitar preguntarte eso que todos, en algún momento, también nos preguntamos: ¿qué tuvo que sucederle al corazón de una sociedad para verse obligada a llegar a estos niveles de barbarie?

Ecos de la Costa / AFmedios

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11 comentarios en “Cuerpos mutilados”

Martha Leonor Anides 15 abril ,2011 a las 11:30 am

No lo entiendo escapa de mi comprensión la falta de humanidad que la violencia genera, imagina que aqui han encontrado personas a quienes les han quitado la piel, o las han mutilado y colocado en pedazos en tinas con los ingredientes de un pozole, ¿que nos ha llevado como sociedad a tolerar esto? ¿dónde han quedado los valores? A veces te cuestionas, si aún somos humanos o estamos caminando a un rumbo sin retorno en que ya no importa nada.

No es tan difícil contestar, querido compañero: tuvo que anidar la estupidez, la apatía, el egoísmo. Tuvo que sentar sus reales la pereza o el fanatismo. Tuvo que languidecer el arte. Tuvo que tragar gustosa toda la porquería que le sirvieron los empresarios, el clero, los banqueros y patrones, los grandes consorcios de los medios, la derecha, pues, y creer en mojigaterías y en miedos irracionales a la movilización social, al reparto de la riqueza, a la instauración de alguna justicia, porque tuvieron que pesar más la noción del privilegio que la deuda histórica con los desposeídos. Y queriendo o sin quererlo, sin darse cuenta siquiera, tuvo esta sociedad que permitir que usurpara el poder un enano inepto, enfermo de poder y de codicia, rodeado de corifeos iguales que él, enanos, enfermos, codiciosos. El resto no es historia, es nuestro presente. Y mucho me temo que nuestro futuro.

Elpidio García Ramírez 15 abril ,2011 a las 11:44 am

Esa pregunta nos la hacemos todos, pero al menos da consuelo saber que existen personas que todavía se hacen esa pregunta. Tratamos de encontrar la respuesta.

Estimado Rogelio, siempre es un gusto leerte y sentirte cerca.

Elpidio García

Y pensar mi querido Rogelio,que omitiste ex profeso tantas cosas en tu relato sobrecogedor y angustiante.La realidad rebasa la ficciòn.Me aterra haber tenido hijos…tener nietos.Desde los sesentas he luchado por un mejor paìs,mira còmo estamos.Gracias por tu pluma…hay esperanza aùn.Quizàs tu generaciòn logre màs que la mìa.

Esta realidad hace que filmes como “Hostal” o “Masacre de Texas” sean de risa. Tal vez nos acercamos inexorablemente al fin. Pero estoy segura de que no todo está perdido, todavía queda esperanza para los que luchamos por un mundo mejor.

[…] sólo eres una pura cabeza con los ojos y boca tapados con cinta canela”, escribe el mexicano Rogelio Guedea. […]

Rogelio,tu narrativa describe la realidad del país y puedo asegurar que puede ser más cruel. Me pregunto¿ Qué puedo hacer como ciudadana para evitar esto o para contribuir a la no indiferencia de la realida? Creo que los buenos y valientes ciudadanos podrían hacer algo para ayudar.

Gracias por compartir.

Elsaí
Manzanillo,Colima

Yo creo que habra esperanza el dia en que los lideres que lleguen a poder sean diferentes a los actuales. No ven ustedes como muchos paises tratan de despojarse de los autocrtas corruptos, como Lidia, Siria, Egipto,Argelia, Tunez, y los que seguiran. Solo asi podemos llegar a un equilibrio entre las clases sociales y darle mayor importancia a los mas debiles.(Sin acntos).

Wow. Demasiado bien escrito.
Me recuerda a una escena en Chronicle of Wind-Up Bird de Murakami, la cual no describiré…

El mal se contagia y se vuelve tan cotidiano que ya no duele inflingirlo.

Hace tres días me envió un amigo que vive en Tamaulipas un correo con una historia denominada “Industria de la muerte en Tamaulipas” y esta hipercrudo! también acongoga y aflije de solo leerlo, pero se los comparto, para darnos cuenta que la realidad puede en muchas ocasiones superar a la ficción…
https://docs.google.com/document/pub?id=1EZV8IPiehaI3kmWQltk9AK3pzdsi9YfT5ge180RuUEI

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