Democracia y educación o un homenaje a Dewey

A mi espalda tengo dos libreros: uno de libros a los que me gusta volver y volver, y otro de libros que están alimentando alguno de los proyectos literarios en los que estoy actualmente trabajando. Es en este último librero en donde encontré un libro que viene mucho al caso de lo que está pasando ahora con el asunto de la Federación de Estudiantes Colimenses. Se trata de la obra Democracia y educación, del filósofo y pedagogo John Dewey, que yo utilizaré para un libro que escribo sobre… bueno, a quién le importa sobre qué. El asunto es que, aun cuando algunas de las ideas de Dewey pueden ser ahora debatibles (así es el tiempo…), sobre todo aquellas relacionadas estrictamente con la práctica docente, sus ideas filosóficas en torno a la educación y la democracia siguen inalterables. Para Dewey, la educación es el método fundamental del progreso y la reforma social. Por tanto, si una escuela o universidad forma bien para la sociedad, entonces también transformarla será una consecuencia lógica. Tal vez por eso, Dewey afirmaba que la democracia educa y la educación democratiza, de ahí que sea tan importante la formación de una “conducta moral”, porque ésta incidirá directamente en la “práctica democrática”. Y entonces, utilizando ese pragmatismo de Dewey, cuando terminé de leer todo esto me pregunté rápidamente: ¿lo que ha sucedido con el lamentable desaguisado de la Federación de Estudiantes Colimenses podría considerarse una prueba fehaciente no sólo del deterioro de nuestra “práctica democrática” sino, peor aún, de que nuestras instituciones educativas no están forjando en sus estudiantes esa “conducta moral”? Éste es un debate que no me gustaría seguir ni aquí ni en twiter ni en una cafetería (para esto es mejor escribir todo un libro como el que intento escribir), pero que tampoco me gustaría que quedara en el aire, sobre todo porque lo que ha sucedido con la reelección del líder estudiantil de la Federación de Estudiantes Colimenses no es algo, insisto, que pueda catalogarse de menor importancia que el tema de la inseguridad, esa que nos ha dejado montones de muertos por todos lados. Es más, seré más temerario: lo considero de mayor importancia. Y si alguien me pregunta por qué hago esta afirmación, entonces le pediría, tal vez contra toda su voluntad, que vuelva a leerme desde el principio.

Periódico Ecos de la Costa / AFmedios

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3 comentarios en “Democracia y educación o un homenaje a Dewey”

Francisco Navarro 6 junio ,2011 a las 2:49 pm

Si a la educación la definimos como el cúmulo de conocimientos que adquirimos a través de los estudios que realizamos desde la primaRIA, PASANDO POR LA SECUNDARIA, LA UNIVERSIDAD Y LOS ESTUDIOS DE ESPECIALIZACIÓN, MAESTRÍAS Y DOCTORADOS, ESTE CONCEPTO DE DEWEY EN MI PAÍS (COLOMBIA)QUE SE ENMARCA CON RIBETES DE ORO COMO DEMOCRÁTICO NO SE APLICA, PORQUE LA CORRUPCIÓN CAMPEA EN LOS ESTRATOS MÁS ALTOS DEL GOBIERNO DONDE SUS REPRESENTANTES MANCHADOS POR LA CORRUPCIÓN SON LOS QUE OSTENTAN LOS MÁS ALTOS DOCTORADOS

Daniel Alarcón Osorio 8 junio ,2011 a las 8:35 am

La conducta ética atraviesa todo. En razón de ello, somos las personas las que hacemos a las instituciones pero que se olvida como práctica cultural y educativa. Lo que ocurre en nuestros territorios es la oscuridad de las conductas éticas y morales en los actos de nuestros distinguidos funcionarios que salen de nuestras Universidades. Guatemala, también atraviesa esta maldición.

En mi trabajo diario en la Universidad he encontrado jóvenes con mentes brillantes que conforme pasan sus años en el bachillerato y la carrera según sus intereses o la casualidad se unen a un grupo o partido político y dejan de ser esos chicos ocurrentes, creativos, críticos sobre todo impredecibles. Pasan a ser lo que los otros fueron o quieren ser, con todo y sus vicios. Hasta usan las mismas palabras, argumentos y adjetivos arcáicos. El círculo reinicia y no hay quien lo pare, lo que sucedió alli es muestra de ello. Esta juventud no ve, tampoco, las urgencias de nuestro país.

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