Diario íntimo

No hace mucho alguien me pidió que hablara de algunas de mis lecturas y entonces me di cuenta de que, en verdad, no lo hago porque a más de alguno, en mi lugar, le avergonzaría confesar lo que estoy leyendo. De pronto pienso que mis lectores (pocos, muchos, ninguno, yo mismo) esperan que les hable de novedades literarias o les descubra autores totalmente desconocidos, de regiones igualmente lejanas, pero me temo que los defraudaría por los cuatro costados. Además de no salir de los nombres que ya todos conocemos (Homero, Platón, Gracián, Shakespeare, Dante, Cicerón, Montaigne, Canetti, Machado), de un tiempo a esta parte no hago sino leer diarios. No memorias o autobiografías, sino diarios, esas páginas en las que los escritores nos van contando sus impresiones del día a día. Es aquí donde he encontrado un enorme refugio y un oasis de placer. Nada, por ejemplo, como esperar que todas las luces de la casa se apaguen para encender mi lamparita y empezar a leer las páginas de un diario. Tengo una colección que he venido construyendo a lo largo de los años, así que no hay forma de terminarla. Por las noches voy saltando de una a otra. Me gustan muchísimo, por ejemplo, los Cuadernos de Samuel Butler, que disfruto más que los diarios de Kafka y casi igual que los de Julio Ramón Ribeyro. Me parece insuperble Amiel, Mauricio de Guérin, Mansfield, Léautaud o María Lenéru. Hace poco terminé los diarios de Tolstoi y llegué a la conclusión de que Tolstoi es mi alma gemela. No me refiero, obviamente, a ser mi “alma gemela” en su grandeza literaria, sino, simplemente, en su desgracia cotidiana. En alguna parte de mi propio diario lo escribí, pero no la transcribo porque no pude encontrar ese fragmento para el tiempo que debía concluir esta entrada de mi diario. Porque esto es un diario. En realidad, todo lo que empiezo a escribir ya no tiene otro país. Terminaré escribiendo solo mi diario íntimo, y tal vez quede satisfecho, como ahora mismo, que aun cuando sé que nadie me está leyendo, mi felicidad permanece intacta.

AFmedios

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11 comentarios en “Diario íntimo”

Creo que disfrutarías leyendo un libro cuya traducción es de mi autoría; salió en la Editorial de la UACM. Se llama TRES GRANDES POEMAS DE ENJEDUANA, DEDICADOS A INANA. Su autora es Betty De Shong Meador. Aborda temas que me apasionan a tal punto que estuve cinco años buscando editorial para mi traducción.

Muchos te leemos, Rogelio; aunque no dejemos comentarios.

Un cálido saludo para tu invierno sureño. Elena

ME PARECE QUE ADOLECES DE UNA INCREÍBLE HUMILDAD, AMIGO. MUCHOS TE LEEMOS. MUCHOS COMPRAMOS NARANJAS AL MISMO ADOLESCENTE MIENTRAS ESPERAS A TU ESPOSA A LA VERA DEL SUPERMERCADO,O LATIMOS JUNTO A TUS ALEGRÍAS Y SUSPIRAMOS SI TE ACONGOJAS. LO ÍNTIMO, PARA TODOS. AFECTOS DE CARMEN. todos. afectos de carmen

ALFREDO CESAR JUAREZ ALBARRAN 9 septiembre ,2011 a las 3:08 pm

Rogelio: No se como me comenzaron a llegar tus opiniones……….pero lo celebro………eres un joven del presente con mucho futuro……..te seguire en tus lecturas………Desde Colima, Mexico.

No existe placer mental mas emocionante que una buena e interesante
lectura.

Javier C Bravo Magaña 9 septiembre ,2011 a las 8:21 pm

Rogelio:
¿Terminaré escribiendo solo mi diario íntimo, o Terminaré escribiendo solo mi diario íntimo?

Javier

Rogelio, este blog lo leen más personas de las que te imaginas. ¡Gracias por compartir tus lecturas! Recuerdo haber leído los diarios de Tolstoy hace muchos años… los de Infancia y Adolescencia fueron los que más me impactaron. Y es muy grato visitar tu blog, como hacen muchos que no dejan comentarios, es refrescante, vaya… ¡Sigue escribiendo!

En tu diario escribir, encuentro mi diario leer, y me encanta siempre encontrarme en tu diario acontecer

Hola Rogelio, es verdad que muchas personas te leemos, sin dejar comentarios, pero por lo menos a lo que a mi respecta, espero seguir recibiendolos, porque es grato muchas veces la forma en que lo escribes que igual haces reir, reflexionar o porque no hasta aprender algo nuevo… un saludo para ti y tu familia

Hola rogelio, aunque se me hace raro escribir asi tu nombre, pero en fin, quiero comentarte que desde que me envias lo que escribes a mi correo me he interesado más por la lectura; algunas cosas no las entiendo bien pero vuelvo a leer y poco a poco decifro el mensaje,yo estoy convencida que la lectura nos cultiva y nos hace crecer como personas, tu sigue siempre escribiendo todo lo que te llega a la mente que para mi todo se me ha hecho interesante,el libro que esbribiste EL 41 todo lo lei y la verdad desde que empece a leerlo no queria parar me tenia intrigada muy bueno te felicito y tu sigue creando y construyendo nuevas opiniones, saludos.

prima Linda, tú dime como siempre me han dicho: Tete. Eso es: soy el pinche Tete vago ese de siempre que ahora le ha dado por escribir, ¿no? Abrazos a ti y a todos lo que aquí me dejan sus mensajes. Tete

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