Diego Alcaraz Ley, in memoriam

Diego Alcaraz Ley fue mi compañero de generación en la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima. El se sentaba en un extremo del aula y yo en el otro. Cinco años juntos, subiendo las mismas escaleras, viéndonos todos los días. Como siempre en la vida, tuvimos encuentros, desencuentros, nos  emborrachamos juntos, debatimos, fuimos buenos amigos, como lo sigo siendo de todo el resto de mis compañeros. Se los demostré, ellos lo saben, en aquel discurso que di el día de nuestra graduación. De todos, o casi todos, hice un retrato fiel, pues, como dije, los sentí entrañables durante todos esos años. Tanto es así, que de ese mismo grupo salió la mujer con la que vivo ahora y tengo dos hijos.  Después Diego Alcaraz se decidiría por el litigio y yo por la persecución de los delitos, así que ahí me vi un día en el Ministerio Público, levantando cadáveres y declaraciones a homicidas, violadores, secuestradores, etcétera. Cinco años estuve en el Ministerio Público hasta que cambié el levantamiento de muertos por la escritura de  poemas y novelas negras y policiacas. Diego Alcaraz persistió como litigante y se hizo de renombre cuando le ganó un juicio al ayuntamiento de Tecomán. Hace dos años lo vi por última vez, juntos con otros compañeros de Derecho, en la presentación de la última de mis novelas. Hicimos planes de reunirnos para emborracharnos a lo grande, todos, como lo hicimos en el pasado tantas veces. Eso no será posible ya. Hoy leo con tristeza (y sobresalto) la noticia de que fue acribillado afuera de su despacho jurídico. Quedó tendido en la banqueta, según dice la nota, seguramente, como todos, en un charco de sangre. En este instante, ya lo sé, la muerte lo estará mirando con sus ojos de cuchillo esmerilado. Estas palabras sólo quieren ser una sábana blanca, justamente como la que usé tantas veces en el Ministerio Público, para protegerlo de los infiernos del más allá. Descanse en paz.

Escribe un comentario en este artículo

15 comentarios en “Diego Alcaraz Ley, in memoriam”

Valga mi cita en Sigueleyendo como beso en la distancia.

[…] sigueleyendo var addthis_product = 'wpp-261'; var addthis_config = {"data_track_clickback":true};Acribillaron a su amigo: “En este instante, ya lo sé, la muerte lo estará mirando con sus ojos de chuchillo […]

Una pena lo que ha venido sucediendo en Colima…Hoy te vi mi Roger, un abrazo! Siento la perdida de tu amigo.

Lamentablemente leí la nota, no me imagine que fuera su amigo, creame que lo siento mucho, ésta es la realidad que estamos viviendo en nuestro estado.

Es espantosa esta noticia como muchisimas mas en el pais solo que aqui se trata de tu amigo de el amigo de muchos y de Mi amigo y compañero durante muchos años en la primaria y se siente rabia e impotencia y demasiada tristeza por esta crueldad e injusticia… estoy contigo como con toda su familia

Hace mucho, querido Rogelio, que en este jodido país la muerte de los otros, la de bala y sangre fría, dejó de ser cosa lejana, de “a mí no me va a pasar nunca”. Esa es la cruel realidad que vivimos. Ese es el legado del Tartufo y sus festivales de compraventa.

Un abrazo para los papás de Diego, amigos de mis papás y otro para mis compañeros de generación, incluyendo a “Guedea”, Güero vago, compañerito de clases y de mi vida. Que Dios nos bendiga.

muchas palabras por decir, poco espacio y mucha tristeza. SE TE VA A EXTRAÑAR AMIGO. ABRAZOS DOQUIERA QUE ESTES¡¡¡

Es increíble que el ser humano sea tan frágil y la vida tan efímera, la muerte del compañero Diego la sentimos todos como balde de agua fría, como descarga eléctrica. Nadie esperábamos que la un deceso de un compañero así. tal ves es mejor morir en un accidente o cambiando la viada propia por la de otra en un combate; que te pegue alguna enfermedad o por un infarto. No así. Muerto sin ver a tu oponente. Nadie cree que nos pueda pasar… y como vimos sucede. Hay que poner las cosas en orden y no dejar problemas. Un brazo

Alfredo Villalpando 23 septiembre ,2011 a las 6:25 pm

Su recuerdo permanecerá por siempre en todos los que lo conocimos y fuimos sus compañeros de generación en la Facultad de Derecho, todos lo elegimos año con año como nuestro jefe de grupo (por cuatro años) hasta que el compañero Ricardo Alfaro ganó la elección en el último año de la carrera y el comportándose a la altura le cedió el poder (como buen perdedor), asumiendo la actitud del gran líder que fue, conciliador e incluyente en todo y con todos (yo nunca me enteré que tuviera alguna diferencia con algún compañero), se me hace muy difícil y muy duro de creer que alguien como el haya sido privado de la vida de esa manera tan cobarde, pido a Dios que su muerte no permanezca impune, que nuestras autoridades den con el culpable de su ausencia.
Te nos adelantaste en el camino jefe. Que Dios te tenga en su gloria.

¡Ay, qué cosa tan horrible, pobre señor! Que en paz descanse…

Que lástima, que las cosas sucedan asi además de inseguridad hay mucha cobardia, porque matan por la espalda que poca, mi mas sentido pesame y pues ni modo solo el recuerdo es lo que nos queda, saludos.

Tube el placer de conocerlo fui su chofer aca en matamoros tamps. Una persona muy intelligente y honesta que pena que nuestro gobierno pdrmita tanta injusticia. Alos familiares, amigos y sobretodo a su esposa e hija que tan bonito se expresaba de ellas, dios nuestro señor les de un pronto consuelo. Dios les bendiga.

Gracias a todos por sus comentarios. Ya vamos para 3 años sin Diego. ¡Como te extrañamos hermanito!

Hola Marko, siento mucho lo de Diego, no lo sabía, te envío en gran saludo y un abrazo!

Comentarios