Droga

También, como las anfetaminas, el amor es una droga: va enloqueciendo al enamorado o marchitando al solo, chupa los huesitos del que se quedó sin mujer o embravece a aquellos que se han reencontrado. También, como las anfetaminas, del amor hay traficantes, hombres y mujeres que trabajan clandestinamente en la preparación de éteres que luego van esparciendo en los jardines, las plazas, los centros comerciales, las oficinas públicas para hacer que los enamorados se abandonen o se apasionen más, los abandonados se reconcilien o mueran definitivamente de tristeza, los que estaban ausentes vuelvan, los que estaban presentes se vayan, produciendo con ello una catástrofe interminable. Si bien, las autoridades policiales han detenido a estos despiadados hombres y mujeres y desmantelado sus laboratorios clandestinos, nadie sabe ahora qué hacer –porque no hay suficientes albergues o centros de rehabilitación- con los adictos al amor, los caídos por su pena, los desahuciados de tristeza, que caminan y caminan por esa larga avenida que siempre va hacia ninguna parte.

Ecos de la Costa

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1 comentario en “Droga”

Víctor Hugo Alarcón 30 marzo ,2010 a las 2:41 pm

Este es uno de mis favoritos.

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