El oficio

El otro día mi mujer, como pocas veces, me dijo que mi al vuelo titulado Con los pies en la tierra le había parecido bien, pero que habría preferido que lo hubiera escrito en tercera persona. No me dijo que le parecía engreído o moralmente temerario, cosa que el lector podría haber notado fácilmente, sólo me dijo que le habría gustado en tercera persona. Viniendo de mi mujer, no titubeé en creer que tenía razón. Un texto en tercera persona puede salvarnos, como se sabe, de toda sospecha. Uno está ahí sin estar, tal como cuando uno ama en silencio. Estuve tranquilo algunos horas, convencido pero con los pies en el aire aún, sentía que algo seguía debatiéndose en mi interior. A lo lejos, incluso, escuchaba un ruido de metales. Dejé que el agua se descalzara y dejé, sobre todo, que hablara su transparencia. No yo, ni mi conciencia, ni las voces prójimas, sino su pura transparencia. Entonces me dije: ¿y por qué abandonar un sentimiento tan verdadero por tan mío como el que describí en ese texto? ¿por qué concederle a la tercera persona, a la persona literaria, todo eso que le pertenece a la primera, la mía? Aunque le prometí a mi mujer que publicaría ese texto en tercera persona cuando apareciera en forma de libro, decidí en este momento que no lo voy a hacer. Cerraré, en cambio, todas las ventanas, le pondré llave a la puerta, y asumiré las consecuencias.

Ecos de la Costa / AFmedios

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6 comentarios en “El oficio”

“Consecuencias”. La palabra, para mi, más temida.

Elpidio García Ramírez 18 febrero ,2011 a las 6:23 pm

Aunque la mayoría de las veces no agrego comentarios, quiero aprovechar este momento para indicarte que escribes muy bien y que cada vez que veo en mi correo tus textos, hago un alto en mi camino y le doy enter a tu correo, porque en el anonimato de esta gran muchedumbre, es como hablar con un amigo.

Felicidades y te auguro mucho éxito en tus encomiendas.

Atte
Elpidio García

mi querido amigo te felicito por tu decisión porque si la hayas cambiado a tercera persona no fueras tú no fuera tu esencia,tu persona y siempre lo recordarías y quizá estarías lamentándote por el cambio, eres un gran poeta, filosofo, pensador mexicano y orgullosamente colimense,saludos a tu familia, mil bendiciones…

Querida Gina: no me ayudes!!! Te diré un secreto: ya lo copié en mi libretita en tercera persona y me gustó mucho o al menos me quité la espinita, aun en contra de mi amiguita Gina. UN beso.

Un relato en tercera persona, aparenta omnisciencia y omnipresencia… ¿Y no es eso más engreimiento, como imitando a un dios o algo así?
Un relato o artículo es más intimista en primera persona, como asumiendo una identidad de pensamiento, palabra y obra.
Bueno, es una humilde opinión personal, pues, curiosamente la mayoría de los Primeros premios de cuento corto, los gané haciendo relatos en primera persona, aunque algunos abominen tal estilo.

Abrazos desde Paraguay. CAB (Chester el lobo estepario)

Es de sabios cambiar de opinión; es peligroso tener la razón; y es imprudencia no escuchar el consejo de una mujer sabia como tu esposa. Independientemente de lo que el texto per se pudiera ser, en primera, tercera o reversa.

Javier

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