El que escribe

Me levanté a lavarme las manos y, mientras lo hacía, tuve esta revelación. No supe por qué la tuve. Busqué su causa y su razón, y no encontré en ella ni causa ni razón. Tampoco explicación encontré, pero sé que es verdad. Y sé que es verdad porque creo en las revelaciones. Por eso la comparto, y es ésta: el que escribe no es de ninguna parte. Siempre está más abajo o más arriba. Está más allá o más acá. Más hacia un lado o hacia otro. En una esquina o en el centro. Pero no es de ninguna parte. Escuchen: el que escribe no es de ninguna parte.

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