El rostro y la máscara

No me gustan los deberes de la casa. Los que, de algún modo, le corresponden al hombre. Aunque la mujer los pueda hacer también, y mejor. No me gustan. Pero los hago porque, de lo contrario, la casa se derrumbaría, pasaría un río –el más endeble, incluso- y la arrastraría inmisericordemente. Hoy tuve que limpiar las canaletas del techo, para evitar que las hojas apelmazadas tapen los desagües. No es una tarea fácil. Hay que subirse al techo y andarse por las orillas limpiando la canaleta. Con mucho cuidado, porque es un techo de dos aguas. Color cielo. Inicié la empresa amarrando una soga de la base de la antena del televisor, que sostenía en una mano. Con la otra, enguantada, iba sacando las hojas podridas de la canaleta, algunas de ellas todavía conservaban el color del otoño. En uno de los descansos bajé la vista y miré el techo. He dicho que es color cielo, y lo es. Lo miré descascarado, incluso en unas partes ya sin pintura. Me pareció horrible. Nunca lo habría imaginado. Siempre que subo por la Brockville Street y lo miro de lejos lo veo azulísimo, incluso como una prolongación del cielo. Por eso digo que es color cielo. Ahora, de cerca, la realidad era otra: un techo descascarado, incluso en algunas partes ya sin pintura, cacarizo. Pensé de inmediato en aquello que nos han enseñado siempre: las apariencias engañan. Hay que acercase más para ver bien lo que tenemos enfrente, sea una mujer, un amigo o un jefe de trabajo. No vaya a ser que lo que estemos viendo no sea el rostro. Sino la máscara.

 

Escribe un comentario en este artículo

2 comentarios en “El rostro y la máscara”

El rostro y la máscara | Rogelio Guedea Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta interesante información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por esta web. albañiles barcelona

He leido El rostro y la máscara | Rogelio Guedea con mucho interes y me ha parecido ameno ademas de claro en su contenido. No dejeis de cuidar este blog es bueno.

Comentarios