El vendedor de ciruelas

Cerca del pueblo olvidado en el que vivo hay otro pueblo, tal vez un poco menos olvidado. Fui a comprar un conejo macho para la coneja de mi hija, que anda muy sola en el jardín de la casa. De regreso pasamos por la pequeña plaza del centro, donde bajé a la revistería por unos cancioneros y una paleta de guanábana. Mientras  engullía la paleta, sentado en una de las banquitas del expendio, vi que apareció en la esquina un hombre en un triciclo vendiendo ciruelas. El aspecto del hombre era el de aquel que lo ha perdido todo y ha vuelto sólo para jugarse la última carta: viejo, de sombrero, con unas cuantas bolsas de ciruelas marchitas en el triciclo. Al mismo tiempo que el vendedor de ciruelas apareció, en la esquina opuesta, una indígena llevando de la mano a una niña de pelos hirsutos y rostro sucio. Poco antes de encontrarse con el viejo de las ciruelas la niña levantó la mano señalando una bolsa de ciruelas. La madre la jaló en señal negativa y la siguió arrastrando. La niña volvió a apuntar con su dedito la bolsa de ciruelas y la madre, esta vez, se la bajó de un manazo. Al encontrarse en el pilar de la paletería, el viejo detuvo el triciclo, cogió una bolsa de ciruelas (una de las tres que le quedaban) y se la extendió a la niña.  La niña la apretó entre sus manos y miró a su madre con una expresión de inmensurable felicidad. Pensé que la madre sacaría las monedas justas para pagarla, pero aun cuando lo hubiera pensado, no habría sido posible porque el vendedor de ciruelas continuó su camino y se perdió en la otra esquina, seguramente con la esperanza de encontrar algún comprador generoso. Yo me quedé todavía sentado un rato más en la banquita del expendio, mirando hacia un lado y hacia otro de la calle ya vacía, enfurecido conmigo mismo, que momentos antes había renegado del precio de las paletas y los cancioneros, y -miserable de mí- miré con desprecio a un niño que, mientras los pagaba, se me había arrimado para pedirme dos pesos.

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1 comentario en “El vendedor de ciruelas”

Siempre me sorprenden tus escritos y a la vez agrada leerlos,porque los escribes de tal manera que parece que estoy viendo lo que en ellos dices….muchas FELICIDADES por tu reciente Premio, muy merecido.

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