Escribir contra la sombra

No es para ti, tirano, esto que escribo. Tampoco para ti, lacayo, es este limón con salecita. Tiene otra historia esta mano que piensa. Otra historia esta mano que habla. Tú jamás lo entenderías, sátrapa. Y quizá ni el viento oscuro que te nombra, lo entendería. Y quizá, tampoco, esta época de ciegos que no quieren oír ni de sordos que no quieren ver, lo entendería. Mi voz es pájaro y no jaula. Mi voz es puño y golpea: pim pam pum. Para eso es que mi voz nace, nueva, cada día. Esta mano indómita es mi voz que nace, nueva, cada día. Para eso nace, renovada, mi escritura. Mi escritura una pistola para matar al tirano y sus amigos: bang bang bang. Mi escritura un espejo en el que no querrá mirarse el sinvergüenza. No podrá peinarse el maligno en el espejo de mi escritura: plac, caerá bien muerto. Tú jamás lo entenderías, pillo. Y tú, siervo de lengua viperina, tampoco. Esta mano que escribe la palabra amor y no tiene amor, que escribe la palabra amigo y no tiene amigos, está hecha de otro mar. Otro aire distante, y otras olas distintas, la cobijan.

Ecos de la Costa

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