Escrito a la intemperie

Con Daniel Sada

Del otro lado de la mesa, o de aquel lado de la mesa, como se dice, que parece ser lo mismo pero que no es lo mismo, Daniel Sada habla de los escritores que se proponen proyectos ambiciosos y de los escritores que no se proponen proyectos ambiciosos, y dice cosas buenas de los unos y cosas malas de los otros, y luego Daniel Sada fuma un cigarrillo y fuma otro cigarrillo y después otro cigarrillo, y yo trato de comprender lo que acaba de decir pero no puedo porque obviamente nunca he conocido a escritores que se proponen proyectos ambiciosos ni mucho menos a escritores que no se proponen proyectos ambiciosos, y entonces le pregunto qué quiere decir con una cosa y qué con la otra y él, Daniel Sada, del otro lado de la mesa, o de aquel lado de la mesa, como se dice, no escucha mi pregunta o hace como que no la escucha, que es mejor, y entonces enciende otro cigarrillo y empieza a contarme la anécdota aquella de aquel amigo suyo al que le dicen el Cara de Gallo, y riéndose desde el principio al fin me dice que una vez estando allá en Coahuila le presentó a su amigo el Cara de Gallo a unos amigos chilangos que venían con él, es decir con Daniel Sada, y Daniel Sada me dice que después de sucedida la presentación, minutos después, me dice, o después de algunas horas, el Cara de Gallo, su amigo, lo apartó muy seriamente para decirle: oye, Daniel, hazme un favor, no me andes presentando gente que no conozca, y después de decirlo Daniel Sada se suelta ahora sí con la ventolera risa a carcajadas, y su ventolera risa empieza a contagiarme, y me contagia, y cuando menos me doy cuenta ya Daniel Sada y yo estamos riéndonos desternilladamente en la mesa, con la ventolera risa esa que se nos sale hasta por los codos, y cuando menos me doy cuenta ya me olvidé de las preguntas que tenía que hacerle porque no hay preguntas que valgan la pena en estos casos ni mucho menos razones para contestarlas.

(Texto aparecido en mi libro Caída libre y que ahora reproduzco como un homenaje al espléndido escritor Daniel Sada, recientemente fallecido)

Escribe un comentario en este artículo

7 comentarios en “Escrito a la intemperie”

QUERIDO AMIGO: HASTA CUANDO USAS DESTRABALENGUAS HÁBILMENTE MEZCALDOS CON PALABRAS, QUE ADIVINO MÁS QUE ADVIERTO, VAN DIRIGIDAS A GENTE PERZPICAZ,SIGO SIN ACERTAR A CUÁL DE ESOS DOS DEFINIDOS GRUPOS PERTENEZCO. ME HAS QUITADO EL SUEÑO. ABRAZOS DE LA INSOMNE CARMEN

amando hernandez gome 21 noviembre ,2011 a las 12:46 pm

Estimado paisano, podrias autorizarme si es posible de vez en cuando que se publiquen tus trabajos, en el buen vecino.com
http://www.elbuenvecino.com.mx, gracias.

http://www.elbuenvecino.com.mx

Estimado Rogelio: Gracias por reproducir esta anécdota que tanto le gustaba al Maestro Sada. La risa del Maestro se deja oír de nuevo en tus páginas.

Me ha quedado la inquietante duda: ¿a cuál grupo de escritores pertenezco? A guzgar por lo que he producido, gota a gota, parece que debo incluirme en el disminuido segundo grupo…

Rogelio: no se vale. Por salud mental, es preferible no analizarse tanto.

¡Qué bueno está eso! Gracias, Rogelio, por compartir la anécdota que me ha alegrado la noche taoseña…Y como Elena me pregunto en qué grupo estaré, si es que estoy en alguno…¡bueno, en cualquier caso estaré con gente que no conozco!

Qué habilidad para hacer reír una risa reconfortante, siempre, siempre.

Bello texto, Rogelio. Salido del alma.

Comentarios