Exilio

Pienso en mis pies que a veces son un país que no comprendo. Pienso en mis manos, dos islas. En mi rodilla, una ciudad alejada y sola. Pienso en mis hombros o mi cuello, en mi nuca y en mi nunca, en la distancia que hay entre mis orejas, los kilómetros que necesito recorrer para llegar a mi corazón, los pueblos de mi espalda, mis aeropuertos,  mis ferrocarriles. Pienso en mis labios invernales,  mis ojeras de otoño, mi piel inflexible,  encerrada entre cuatro paredes, mirando el trópico ausente, quebrados en pedacitos los veranos mexicanos,  una penumbra encima de la otra. Pienso en mis pies que a veces son una tierra extraña, una plaza llena de gente desconocida, una lengua que nadie habla. Pienso en mis hombros o mi cuello, en mis orejas y mi espalda. Pienso en mi piel inflexible, extranjera, sin documentos de identidad, invisible, apenas un fantasma.

Afmedios

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