Filosofía de la maleza

Lo noté aquel domingo que cortaba la hierba del jardín. Hace dos meses delimité las jardineras para evitar la invasión de maleza. Preparé la tierra, colocándole hierbicida, luego extendí una malla negra a lo largo y ancho del cajete y, no conforme con esto, regué la superficie con pequeños trozos de madera, para así doblegar definitivamente a la maldita. Al mismo tiempo, en una maceta con tierra fertilizada, sembré unos geranios, que coloqué en un lugar con sol estratégico. Le puse el agua debida y cada mañana me asomaba para estar al tanto de su crecimiento. Ayer que me dispuse a limpiar el jardín, me di cuenta de que las jardineras, aun con todo lo hecho para evitarlo, estaban plagadas de hierbajos, cuya raíz se enraizaba incluso en la malla negra, lo que me decía que no bastó ni veneno, ni trozos de madera, ni nada para detener su asedio. En cambio, los geranios, siempre delicados y tímidos, se malograron. Ni siquiera alcanzaron a sacar la cabeza por encima de la tierra, que ahora estaba seca como la piel del desierto. Quise encontrar un significado en todo esto, y no tuve más remedio que concluir: aprende de la maleza del jardín, que no se arredra con nada y, sobre todo, nadie su obstinencia iguala.

AFmedios

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3 comentarios en “Filosofía de la maleza”

¿Por qué no prueba la teoría del caos? Un jardín “tradicional” busca la simetría, el orden… que es contrario a la naturaleza. Plante árboles frutales, haga un bosque y cubra el suelo con paja para hacer sombra y siembre una huerta. Deje que el bosque haga su trabajo dentro del caos natural aparente. Va a tener verduras, enredadera (arvejas, alubias, hiedra y legumbres varias).
No se preocupe de las hojas caídas, que impedirán a los hierbajos desarrollarse, pero fertilizarán su suelo.
¿Oyó hablar del “permacultivo? Bueno; así tendrá comida todo el año sin tener que ir al supermercado.
Si vive en Paraguay, mi teléfono es 642 075.
No se preocupe de la “estética” y reconcíliese con la naturaleza. Forme parte indivisa con ella.

Atentamente Chester el lobo estepario

El que busca sabidurías las encuentra. Hierba mala nunca muere, por ejemplo. Y la parábola del Sembrador en la Biblia (Mateo 13.1ss, otro ejemplo. Y si alguien busca, habrá que preguntarle ¿Tú que clase de sabiduría buscas? Y, por supuesto, estar dispuesto al riesgo que este tipo de preguntas conlleva: que te devuelvan la pregunta.

Saludos, Rogelio. Hasta la´próxima.
Javier

Siempre dispuesto a regalarnos una fracción de la vida irrepetible y única. En el detalle de la rutina se encuentra la vida misma. Gracias

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