Guerra

No hay peor cosa en la vida que la muerte, porque la muerte es lo contrario a la vida. La muerte destruye, anida el mal, propaga el odio. La vida, en cam…bio, edifica, une y, al unir, siembra otra vida. La vida es el amor; la muerte, la guerra. Por eso toda guerra, así sea entre un vecino y otro, entre una ciudad y otra, entre uno y otro país, no es la vida, porque no engendra sino destrucción, anida el mal, propaga el odio. Y no hay peor cosa para el amor que la guerra, como no hay mejor cosa para la muerte que la vida. En la guerra, como en el amor, siempre hay dos, uno en uno extremo y otro en el otro. En el amor, que no tiene extremos, aunque sí orillas, los dos que hay siempre se reconcilian. En la guerra los dos pierden, no importa quién tenga la verdad, o quién tenga la mentira. En el amor los dos ganan, aunque ninguno tenga la verdad o ambos tengan la mentira. El que se pone del lado del amor ve la vida. El que se pone del lado de la guerra, la caída.

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