Heidi

Vi “Heidi”, la película. No la caricatura, sino la película. Está completa en Youtube. Leía a Tomás de Aquino, valiéndome de mi lamparita de noche, cuando llegaron mis hijos a la habitación. Pusieron la película. Les dije que la quitaran. Insistieron. Consentí. Iba a levantarme para irme, pero mi hija me detuvo por la espalda. “Quédate a verla con nosotros, ándale”, pidió. Me carcomió la conciencia. Todo el día trabajando, sin verlos, y ahora los dejaba. Entonces asentí. Cerré el libro de Tomás de Aquino y lo puse debajo de la cama. La película empezó, mostrando una cabaña de madera en medio de los Alpes suizos, un paisaje parecido al neozelandés, paradisiaco. Nada nuevo. Luego apareció un anciano, una niña y un niño acompañado de unas cabras. La niña era Heidi y el niño de las cabras, Pedro. El anciano era el abuelo de Heidi. Yo no sabía nada de Heidi, aunque había escuchado hablar de ella todo el tiempo a mi mujer, a quien le trae recuerdos entrañables. La historia avanzó y yo cada vez más metido en ella: el abuelo, Heidi, Pedro, el viaje a Frankfurt, Clara, el regreso. La historia seguía avanzando y yo cada vez más metido en ella, sin poderme ya salir, con un mazacote de nervios enredados en la garganta, primero, y luego, cuando la madre y abuela de Pedro le hacen entrever a Heidi que su abuelo ha muerto, el llanto inevitable. Ahí yo en una orilla de la cama llorando, imaginando ya el miserable porvenir de la pobre niña sin padre, sin madre, con un despeñadero de piedras nomás. Casi que no lo podía creer, ahí yo llorando, con la película de “Heidi”. No la caricatura, sino la película. Que está completa en Youtube. Se las recomiendo.

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1 comentario en “Heidi”

Alberto Juárez Cortés 4 marzo ,2014 a las 3:29 pm

donde menos lo pensamos pueden surgir emociones realmente profundas …especialmente a los que somos papás…

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