La cocina literaria

No hace mucho alguien me escribía reprochándome la falta de unidad en mi novela Conducir un tráiler. En realidad no sé si era reproche o comentario. Me hablaba de la “estructura”, pues, en un tono algo beligerante. Señaló algunas virtudes y demás, pero yo me quedé con el asunto de la “unidad”, que ya he oído mentar mucho desde hace mucho. Me puse a pensar en mi novela Conducir un tráiler, en mi otra novela 41, luego en mis microrrelatos (hechos de pedazos de mí, siendo los pedazos, por lo demás, lo único que en mí realmente vale la pena), y al final en mis poemas, y en realidad no encontraba en dónde les faltaba unidad a todo eso. Y eso que los miré con lupa. Tonto de mí. Caí en la cuenta, luego de un largo batallar, de que el error estaba curiosamente en el concepto que cada quien tiene de “unidad”, aun cuando el diccionario de la Real Academia Española nos dé una definición exacta. Para mí, por ejemplo, mi vida tiene unidad, y es la misma unidad que intento imprimirle a mi obra literaria. Cuando digo que mi vida tiene unidad me refiero a que, como en mi obra literaria, siempre va por ningún lado, como la vida de muchos. Y no es porque yo lo quiera así, sino porque así es. Incluso cuando trato de darle sentido, el sentido se me tergiversa a mitad del camino. Las citas se me postergan, las personas que creería leales me defraudan, los viajes se me cancelan a último minuto, pienso una cosa y termino haciendo otra, y así, desquiciadamente. Para mí esa es la unidad de la vida, y como estoy convencido de ello, pues intento reflejarlo en mi obra literaria (novelas, poemas, microrrelatos), pero veo que para muchas personas conocedoras de lo que es la ciencia literaria esto no es así, sino todo lo contrario, y tal vez más. Por eso agradezco que, muy a tiempo (o eso espero), se me haya advertido del error, aun cuando una parte de mí, muy en el fondo, siga tiritando de escepticismo.

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11 comentarios en “La cocina literaria”

Eres mi idolo tocayo.

Zygmunt Bauman tiene un libro llamado Tiempos líquidos. Ahí relata que la vida que nos toca en esta contemporaneidad ya no es como antes cuando había estructuras sólidas y vidas ordenadas, y supongo, literatura inscrita en esa unidad de la que hablas. En tiempos líquidos creo que nos vemos impulsados a crear “arte líquido” también, arte que no se ajusta a las antiguas clasificaciones porque la vida tampoco se ajusta ya a las anteriores estructuras.

Tampoco la vida REAL es una “unidad”, salvo nuestra indivi-dualidad (sic) que también está sujeta a cambios de rumbo coyunturales y ajetreos a veces indesseados. Escriba con la razón, pero también con el corazón y déjese fluir como arroyo manso, como río tranquilo y como torrente desbocado, sin preocuparse de la “unidsd estilística” exigida por los “profesionales” fabricantes de best sellers. Escriba nomás y luego de varias lecturas, delo por cerrado y firme.

Chester el lobo estepario

Hola Rogelio, pues para gustos los colores, como dices, depende de lo que cada quien considere “unidad”. La recepción de los textos literarios en estos tiempos (creo), no volverá a ser “unánime”.

Pero si la gracia de la vida (y de las buenas novelas) es precisamente la falta de esa “unidad” que te dice el crítico que te falta. Ay, por favor. Olvídate de la “ciencia literaria” (whatever that is) y sigue como vas, ¡que es muy bien!!

Y como siempre leo los otros comentarios quería decir que me encantó lo de la indivi-dualidad del Chester…Órale, estepario, y muy interesante tu blog también…

Rogelio, felicidades, has dado en el blanco, esa es la verdadera unidad, tu escribe que tus lectores (entre los cuales, afortunadamente, me encuentro) ya encontraremos la cacareada unidad segun nuestro punto de vista, saludos, espero saludarte en la fil, este año.

Francia Ivette Macias Quintero 8 noviembre ,2011 a las 2:31 am

Leo tu artículo y me recuerda algo que justo la noche pasada me quito un poco de sueño, un texto de José Contreras Domingo donde habla sobre su “preocupación por la igualdad”. En él dice que hay unas cuantas “grandes palabras” que tienen que ver con aspiraciones abstractas de las que en realidad no tenemos experiencia, entre ellas la igualdad, el amor… ya ahora agregaría la unidad.

Realmente en nuestra experiencia de vida pocas veces, quizá ninguna (siendo exhaustivamente francos), podemos experimentar la unidad. Quizá como dice José Contreras estas palabras están en relación con cualidades que les atribuimos.

Pues ¿qué decir ante tanta lucidez?: que sigue habiendo muchos ilusos que lo que buscan en la literatura es precisamente esa imagen falseada de un mundo ordenado, lógico, orientado y cuando van y se encuentran con una literatura que les refleja el caos real se sienten terriblemente inquietos y piden a agrandes voces unidad, unidad. Bueno también la unidad puede ser linda, léanse Moby dick.

Hola…

Amigo, nunca una persona dara gusto al cien en todo lo que hace a las demás personas.

En lo que se escribe, siempre encontraremos quien nos ataque, recrimine, nos denigre o se burle.

En la literatura, como en todo, existen gustos (gracias a Dios), usted siga escribiendo, aunque a algunos no les guste, que en ese ingrato oficio de escribano, tambien se que siempre habrá quien le aplauda y saboreé lo que de su alma salga.

Con quien debe estar siempre unido es con sus lectores, así sea uno, mil, un millón o mil millones… jajajaja que se la va a hacer.

Un saludo.

LA LITERATURA YA NO ES LINEAL NI ATADA A FÓRMULAS( SIN EMBARGO HAY QUE CONOCER ESTRUCTURAS CLÁSICAS PARA SABER QUE ESTAMOS PROPONIENDO CON UN SENTIDO LÚCIDO Y LÚDICO…LA UNIDAD ES EL SENTIDO PROPIO DE CADA ESCRITOR EN SU YO INTERNO Y E AHI PARA ADELANTE TODAS LAS FORMAS COMUNICANTES CON EL EXTERIOR Y TODOS LOS RECPETIVOS A LOS QUE PUEDA LLEGAR EL TEXTO.

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