La felicidad de los compradores

En la enorme tienda de aparatos electrónicos me recibió un joven de gafas que, apenas verme, me extendió la mano y me dijo que ya sabía lo que necesitaba. No me extrañó que lo supiera puesto que estaba viendo las cámaras fotográficas, lo que me sorprendió fue que me adivinara justamente lo que estaba ocupando: una cámara que tomara fotos y además video. Me enseñó varias y me dijo que la promoción era imbatible.
Vi los precios y dije: ésa. El muchacho la vio, se fue para ver si había en existencia y después me dijo que no había pero que si iba a Bond and Bond podía encontrarla. Anotó en un papelito modelo, precio y su nombre. Tome, dijo. Tomé el papelito y fui a Bond and Bond, que se anuncia como competencia férrea de Noel Leeming.
En Bond and Bond me atendió otro pitoniso, que apenas verme supo a lo que iba. Aquí la cámara tenía otro precio, un poco más caro, y sólo ofrecía un lente, y no dos, como en la promoción de Noel Leeming. Pensé que no podría desenredar el acertijo de no ser por el vendedor que me dijo que lo mismo que me ofrecían en Noel Leeming podían ofrecerme ellos, es decir, reducirme el precio y darme otro lente extra.
Pensé que se trataba de una argucia para no dejarse vencer por la competencia, pero luego el chico de gafas cogió el teléfono y llamó. Yo me acerqué para olisquear de qué se trataba, y entonces escuché que el muchacho le había llamado a Chris, el de la competencia, para decirle que no le quedaban lentes pero que mandaría al cliente para que me diera uno y así cerrar el trato. Todavía en la confusión, lo hice. Pagué y fui a Noel Leeming por el lente faltante.
Ahí sí ya no pude evitarlo: una vez que recibí el artefacto, instigué al mercachifle a que me dijera qué pasaba aquí. Terminó diciéndome lo consabido: las dos empresas son del mismo dueño. ¿Estas tiendas que siempre se están peleando por dar mejores precios y que hacen que uno vaya y venga y salga feliz de haber hecho la mejor compra de la vida?, pregunté. El chico de gafas nomás se encogió de hombros. Pensé en los políticos, en los electores, etcétera, y luego de unos segundos, hice lo que uno debe hacer en estos casos: también me encogí de hombros.

Periódico Ecos de la Costa

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7 comentarios en “La felicidad de los compradores”

Rogelio, celebro que cambiaras de tema, y dejaras en paz al tipo de la FEC. La democracia, la justicia, la libertad, son importantes, cruciales, pero no el personaje.
Saludos.

La burguesía es una; cuando a veces tienen contradicciones no antagónicas, como dijo Marx, es sólo por aumentar sus ganancias y por eliminar al rival. Ahora se está viendo en México un pleito ridículo entre Slim, Azcárraga y Salinas Pliego. Todo por aumentar sus millonarias ganancias, pero sin que les preocupe nada la fuente de su enriquecimiento bien explicable.

La elección siempre la tiene el cliente. Poder prescindir de algunas marcas-empresas- es lo mejor para no darle a ganar al gran capitalista.
Rogelio, tu artículo logró sacar una sonrisa de rostro. Ojo, no abuses tanto de las ” me”, porque demérita el texto.
Saludos.

Javier C Bravo Magaña 10 junio ,2011 a las 6:12 pm

Me da gusto ver que ya volvió tu buen humor.
Javier

amigo javier: no te olvides que los escritores somos también actores

Elpidio García Ramírez 10 junio ,2011 a las 9:59 pm

Estimado Rogelio:
Yo también celebro ver de nuevo tus comentarios sobre lo hermoso que puede ser lo cotidiano cuando se describes con tanta simpleza y, a la vez, con tanto elegancia, haciendo sentir lo fluido y bonito que es nuestro idioma. un afectuoso saludo doquiera que estés.

De verdad resultó grato leerte esta vez . Bien por ti y enhorabuena por el retorno.

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