La fiesta del chivo

Un amigo entrañable me informa que una “orden de arriba” (espero que no sea del cielo) prohibió la venta de mi novela 41 (e incluso de Conducir un tráiler y aún más) de las librerías de la Universidad de Colima, mi alma máter. Aunque tengo su mensaje con la descripción detallada del asunto, no revelaré su nombre ni el nombre de la persona que le dio la información por razones obvias. Además: ¿tendría caso comprobarle la verdad a quien ya la sabe y que, como siempre, me está leyendo? Digo que me estoy dirigiendo a ese chivo de arriba que dio la orden de que en mi alma máter se prohibiera la venta de mi novela 41 (e incluso de Conducir un tráiler y aún más). Me dirijo a él para decirle que ha hecho muy bien en prohibir mi obra y que, haciéndolo, ha empezado a echarse sobre el lomo y los cuernos puras buenas bendiciones para su carrera universitaria o política, porque todas las otras –incluida la humana- ya las ha reprobado. Algunos amigos escritores queridos me dicen cosas como “qué envidia que te censuren” o “censura = marketing viral” o “son unos animales. Sólo conseguirán ayudar a la leyenda del libro”, etcétera. Palabras de mucho aliento, pues. Sin embargo, yo no quería dejar de venir aquí con mi pedacito de malestar (un malestar lleno de albatros y olas y verdísimos acantilados, por lo demás) para decirle al de arriba, al chivo tragaldabas, a ese censurador, que chingue a su madre. ¿Cómo?, alguien preguntará. Y yo le diré: sí, eso que oíste: que chingue a su reputamadre.

Ecos de la Costa

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1 comentario en “La fiesta del chivo”

jajajajajajaja!! me encantas Rogelio! me encantas!

admiro esa parte tan tuya que me hace leerte, tu sincesirad, ese no se que, que se asoma entre tus dedos para escribir cosas tan reales como la puta madre del chivo al que te dirijes.. nombre, que va? a mi ese chivito no me ha hecho nada, mucho menos su reputamadre!!

he leeìdo 2 de tus novelas (“Conducir un trailer” y “41”)y ahora la mayorìa de tus artìculos.

con “41” me dejaste asombrada, quien còmo tù para dejar en tela de juicio la reputaciòn de ese de arriba, (que ni tu ni yo esperamos que no sea del cielo) que ni a tela de juicio llega, porque està mas enjuiciado que el pobre Japonès, pero retomo la intenciòn de mi escritura, y es pues.. felicitarte Rogelio, por esa sinceridad, por ese valor que tienes, esos pantalones tan puestos que llevas, de verdad no cualquiera se atreve a publicar lo que todo mundo sabe pero prefiere callarse porque “quien quite me meta en problemas” espero volver a verte en alguna conferencia, y saludarte, a decir verdad, darte personalemnete una felicitaciòn por lo que has logrado; Llamar mi atenenciòn.

Me despido con intenciònes de regresar alguna de tus contestaciones.

Marcela Cervantes

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