La izquierda y la derecha

El muchacho de la tienda de abarrotes me trajo, aquella mañana, la correspondiente reja de naranjas de la semana, para el jugo del desayuno, pero esta vez me la dejó a la entrada de la casa y no, como normalmente, al pie del refrigerador. Tuve que ir a traerla por mi propio pie. Mientras atravesaba el pasillo vi mis dos brazos y mis dos manos, ambos sosteniendo el peso de la reja. No fue hasta que empecé a meter las naranjas al refrigerador, coordinando el ingreso primero con la izquierda y luego con la derecha, que me di cuenta de la importancia que tiene una para la otra (la izquierda para la derecha y viceversa) y, sobre todo, para uno mismo, depositario de los beneficios de su esfuerzo. De inmediato pensé en la izquierda y la derecha política y en la sociedad a la que deberían beneficiar y concluí que hemos estado viviendo en un error creyendo ciertamente que el régimen capitalista es un desastre, visto desde la perspectiva del socialista, y el socialista es ineficaz, visto desde la perspectiva de los neoliberales. En este estira y afloja, lo hemos visto, la única perjudicada ha sido la sociedad (o uno mismo, para el caso de nuestras manos), de forma que si no existe un conciliábulo entre ambas formas de ver, digámoslo a sí, el futuro y desarrollo de una sociedad, jamás podremos aspirar a mejores niveles de bienestar, y sería, más o menos, como si durante el trayecto al refrigerador, en el pasillo mismo, se nos cayera la reja de naranjas y todas las naranjas se regaran el piso y, no sólo eso, se fueran por alguna de las alcantarillas o, peor cosa, a la fosa misma, perdiéndonos con ello para siempre para siempre la posibilidad de tomarnos un jugo dulce, y fresco, de naranja.

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