La mujer que compraba botones para la camisa rosada

Cuenta la fábula (que no es de Esopo ni de Monterroso, sino de un escarabajo apellidado Kafka) que en aquel pueblo fantasma vivía una mujer con carita de garza que, un día, conoció a un hombre fornido con ojos de sapo, quien, a la menor provocación, le preguntó a la mujer con carita de garza que, de no tener inconveniente, le gustaría saber a dónde se dirigía, porque a él, es decir no al escarabajo apellidado Kafka, inventor de esta fábula, sino al hombre fornido con ojos de sapo, le gustaría acompañarla. La mujer con carita de garza, que caminaba como una garza y era elegante como una garza y que por eso a veces la confundían con un cisne, le dijo al hombre fornido con ojos de sapo que iba a comprar botones para la camisa rosada, y que, si él quería, podía acompañarla. Sin más preámbulo, la mujer con carita de garza cogió del brazo al hombre fornido con ojos de sapo, que ese día llevaba un sombrero amarillo y un saco de lana, y, más o menos con estas palabras, cuenta la fábula, le dijo que se sentía este día la mujer más dichosa y más por su manto de amor necesitada, por lo que, en lugar de ir a la tienda a comprar botones para la camisa rosada, fueron a un motel que estaba muy cerca de la casa del escarabajo apellidado Kafka. Lo que hicieron después de cerrar la puerta de la habitación 33, cuando la mujer con carita de garza se quitaba las medias y el hombre fornido con ojos de sapo se deshacía la corbata, no lo cuenta la fábula.

La Jornada Semanal

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