La vida literaria

Siempre he sentido un poco  de envidia (pero de la buena, aunque no sé si realmente exista) hacia esos escritores que, aun con un par de libros (yo también tengo un par, pero ya se sabe que cantidad no es calidad), son invitados a congresos y ferias de libros, reciben becas jugosísimas, son antologados, siempre están para presentar revistas o ser dictaminadores en algún concurso literario, son indiscriminadamente citados, los contratan para dar talleres o seminarios, ganan premios importantes, etcétera. Los envidio porque yo nunca he corrido con tan buena suerte. Nunca me invitan para formar parte de antologías, muchos menos para participar en congresos o ferias de libros, rara vez soy antologado y rara vez también he recibido becas, a nadie le interesa contratarme para dar talleres o seminarios, y aunque he ganado algunos premios, sospecho que estos no han actuado sino en mi contra. Yo no sé si, del otro lado del burladero, haya tantos o más escritores que padecen lo mismo que yo, y que, como yo, se preguntan también lo mismo que me estoy preguntando yo: ¿por qué me tocó a mí correr tan desgraciada suerte? A veces pienso que tal vez mi cobardía, en el fondo, se me adelanta siempre con un mensaje preventivo advirtiendo que a mí poco me gusta ser invitado a congresos y ferias de libros, recibir becas jugosísimas, ser antologado o contratado para dar talleres o seminarios (porque además asumo que no sabría enseñarle nada a nadie), sin saber que yo, en realidad, estoy deseoso de todo eso que ella, por razones insospechadas, me niega. Debo confesar que en este preciso instante me siento mucho mejor. Desahogado y más tolerante con este “vicio impune” que a veces no tiene compasión en darte con la derecha lo que te ha, descaradamente, quitado con la izquierda.

Periódico Ecos de la Costa

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10 comentarios en “La vida literaria”

Pterocles Arenarius 8 julio ,2011 a las 7:06 pm

Pues sí, Rogelio, a muchos así nos toca, o a veces peor. Habemos algunos que tenemos que trabajar como mensajeros o enseñando cualquier cosa (conceptual, enseñanza-aprendizaje, no pienses mal), para sobrevivir. En este país que se desmembra agradezcamos que al menos seguimos vivos. Un saludo y adelante con el vicio impune. Gracias por tus notas. Un saludo.

Andrés del Ángel E. 8 julio ,2011 a las 7:12 pm

Estimado Rogelio: ni de lejos soy escritor, sino buen escribidor de documentos “científicos” y textos universitarios oficiosos, pero comparto plenamente tu inquietud. Sucede exactamente lo mismo en la academia universitaria, y sucede también que yo reacciono con igual estupefacción.

Por otra parte, yo opino que la envidia es mala en esencia, y que no hay “de la buena”, así como no hay pederastia de la buena. Eso sí, a veces es inevitable, pero es parte de nuestra condición humana. Yo lucho todos los días contra ella, porque los favorecidos que bien denuncias no tienen la razón, el afecto, la veracidad, la fidelidad, la bonhomía y la cortesía, etc. (y nunca los tendrán).

A final de cuentas, siempre digo: “al fin que ni quería”. 😉

Hola, Roger, y perdon que te diga asi, pero creo que merezco decirtelo de carino porque estoy leyendo asiduamente tus articulos que envias por e mail.
Temo decirte que este texto “La vida literaria”, me ENCANTO.
En realidad es grato saber que puedes autocriticarte, en es radica la belleza de las palabras. Estuve riendo al leer cada palabra y hasta tuve el atrevimiento de decir con el pensamiento ” Es que Roger no hace la barba ni es servicial como otros escritores que yo conozco y muy seguido cuentan con beca FECA, dan talleres literarios y escriben o mejor dicho no escriben , pero ya mejor me callo. Ah y sobre las ferias, pues no se me olvida que tu y el escritor cuyo nombre no recuerdo dejaron plantados al auditorio en una presentacion de libro en la FIL 2010 : ).
Para finalizar : no te desesperes ni envidies a todos nos llega su tiempo, quiza necesites vivir mas cosas para escribir mucho mejor y los otros que no te invitan o no te dan becas requieran apreciar y aprender a valorar lo bueno.
Saludos.

Hola,Rogelio: Creo que tienes una trayectoria más destacada que la de muchos escritores en Colima. El meritorio hecho de publicar libro tras libro es lo que le da sentido a tu quehacer, es lo que cuenta de tu oficio. Lo demás es añadidura, no siempre bien habida, pero te entiendo perfectamente. Acá somos especialistas en el ninguneo.
Un abrazo.

Querido Rogelio:

Pues alégrate de tan «mala suerte», que si la hubieras tenido buena andarías por allí distraído de feria en feria, de entrevista en entrevista, y de cotilleo en cotilleo, poniendo en la trastienda lo único que justifica a un escritor: escribir (que ni siquiera publicar, aunque haya quienes se desnariguen por poner muchos libros en vitrinas). Bueno, no sé, quizás suene yo a un poco misántropo y un tanto «extraño», pero a mí toda esa vanidad desatada en torno de la escritura como espectáculo no me sirve para escribir. Llevo 26 años escribiendo en silencio, y apenas este año publiqué, y hace tres envié algunas cosas a concursos, pero no me agrada para nada la idea de cambiar el oro de escribir por el oropel del show. Un abrazo en la distancia, orgulloso de leerte.

Me alegro de esa “mala suerte”, de otra manera jamás me hubiera usted regalado entrevistas, comentarios y mensajes. Aunque no creo, en lo absoluto, en esa supuesta racha de cero reconocimiento. Por estos lares es múltiplemente citado.

Me identifico totalmente con el tono que utilizas, aunque yo soy de las que te veo muy por delante, ya que mi caminito literario es pobre y errático… Te recordaría los versos del sabio de “La vida es sueño”, que se quejaba de las hojas que comía hasta que al volverse “vio a otro sabio, comiendo las hojas que él arrojó” (metafóricamente, claro, puesto que yo sabia no soy). Aunque con un simple “mal de muchos consuelo de tontos”, como es sabiduría popular, me ganarías el pulso.
Mi peor experiencia ha sido con la universidad, donde he suicidado cualquier expectativa de seguir en la investigación mientras se destinan fondos a proyectos temporales; eso me parece especialmente duro porque en mi país hay bien poca y mal protegida, particularmente en humanidades, así que se arruinan algo más que unas pretensiones particulares. Pero volviendo a la suerte en la arena literaria, propongo que alguien escriba un manual sobre cómo ser persona pública sin morir en el intento, manual que incluya, ya puestos, varios caminos a elegir, para que uno pueda optar a exitoso sin firmar libros o ganar concursos, pero sí participando en congresos, p. ej., o todo lo contrario. A gusto del consumidor. Sería un bestseller, y permitiría depender más del esfuerzo que del destino. Aunque quizá sólo haya que aceptarlo, como postulaba Calderón.

gracias a todos por sus mensajes. Ahora me siento, como dicen allá en mi pueblo, “más mejor”.

QUERIDO AMIGO: EMPECÉ A ESCRIBIR GANANDO DINERO, HACEN 54 AÑOS. DESAPARECIERON LAS REVISTAS CON CUENTOS, PUBLIQUÉ 5 LIBROS…Y MI ÉXITO, SI LO FUÉ, TUVO ESCASA VALÍA.PERO NO PUEDO ABANDONAR MIS ESPEJISMOS Y SIGO. NO DECAIGAS, AMIGO. ABRAZO DE CARMEN LA ETERNA CUENTACUENTOS.

Mayte Bravo bañón 9 julio ,2011 a las 11:28 am

Con todos mis respetos, Rogelio, simplemente te apsa eso porque eres libre, no estás en nómina de nadie y eso te honra.
A fin de cuentas , el poeta ha de ser libre, como Machado ” Al cabo nadaa os debo, debéisme cuanto escribo/ a mi trabajo acudo, con mi dinero pago/ el pan que me alimenta / y el traje que me cubre /y el lecho en donde yago/ y caundo llegue el día del último vijae y esté al partir la nave qeu nunca ha e tornar/ me encntraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar !

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