Las palabras

Las palabras son como los seres humanos, también tropiezan, sufren de insomnio, bailan música disco, gustan de comer tacos al pastor o de asada, con agua de horchata o refresco, y, también como los seres humanos, viajan. Las palabras que viajan aprenden a decirse mejor así mismas, a deletrearse mejor, como cuando el rostro de un ser humano se mira en el espejo en las mañanas antes de ir al trabajo para cerciorarse de que todo sigue ahí en su sitio. Pueden incluso las palabras que viajan transformarse en otras palabras al llegar al nuevo destino, o significar dos cosas a la vez, o correr el riesgo de no decir ni una cosa ni la otra, esto es ni lo que fueron antes de mudarse a la tierra extranjera ni lo que pudieron ser ya trasplantadas, sino algo totalmente distinto, como cuando los famosos se ponen barba y bigote y peluca para no ser reconocidos por sus fanáticos, o tal vez también puedan extinguirse y haber sido, por tanto, en vano su mudanza, como sucede con aquellos exiliados que no soportan la distancia de su país y mueren, mueren, mueren de tristeza.

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