Lector ideal

He tenido ganas de confesarlo desde hace muchos años, pero al final del día me ha vencido siempre la vanidad o el orgullo. Ahora que estoy en la intimidad de mi habitación, rodeado de libros abiertos por el medio, sin que nadie me vea o escuche (mi mujer y mis hijos duermen ya), tengo que decirlo antes de que otro lo diga por mí: soy un pésimo lector. Me avergüenzo de mí mismo de no ser ese lector ordenado, sistemático, que termina lo que empieza, que persiste en un género o estilo, que tiene en la palma de las manos los claros del camino. Ni siquiera soy capaz de serle leal a ningún autor. Pronto me aburro y, así, me he convertido en un desertor de todos y en un amante de ninguno. Tomo un libro, leo dos líneas, y si esto no me da lo que voy buscando, así sean dudas o preguntas, incertidumbre, luego más dudas o preguntas, lo regreso donde estaba o lo abandono a su propia suerte. Ahora que nadie me ve o escucha, tengo que decirlo: vivo reprochándome siempre no ser el lector modelo que muchos presumen ser, colgándose del cuello una medallita con el número de todos los libros que han leído en su vida. No hay tal en mí o, en todo caso, apenas sea el gesto de un desconocido. Ni poesía, ni novela, ni historia, ni ensayo, ni filosofía: todo me cansa por igual, nada me termina entusiasmando. Lo mío (lo confieso en esta soledad de isla en la que me encuentro) es ver pasar a la gente de un lado a otro en el centro comercial, y entretenerme describiendo cómo unos se encuentran y cómo, otros, se ausentan. No sé si esto tenga algo de valedero, o de heroico, pero en ello se me van los días, las semanas, la vida: buscando una calle transitada, un mercado lleno de gente, un jardín con niños y parejas de enamorados o, al menos, una estación de metro en donde todos los caminos se encuentran pero ninguno va ni llega de ninguna parte.


Ecos de la Costa / AFmedios

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13 comentarios en “Lector ideal”

acaso leiste mi diario?

Y agrego algo más a tu ya acertadísimo artículo que me identifica. El colmo de mis defectos como lectora ¡es que voy corrigiendo mentalmente el estilo de lo que voy leyendo! “Esta preposición está mal empleada, hay que cambiarla por esta otra; aquí, debió poner coma…;la palabra adecuada es tal…”

Horrible realmente. Aunque cuando una novela me atrapa, como CHIQUITA de Antonio Orlando Rodríguez, no hay quien logre distraerme, y me olvido de la corrección de estilo.

Jajajaja!! Creo que le pasa a mucha gente! precisamente a mi me pasa que, después de llegar a la casa con mi botín de libros, nuevos o usados, que mis manos no pudieron despegarse, y que mi bolsillo resiente más, los ojeo, leo algunas paginas, me entero y me empapo de la tematica del libro (s) que adquirí, para al otro día buscarles el mejor sitio en uno de los libreros, ubicados estratégicamente para recordar donde los puse, para cuando se me ofrezca o ocurra (lo que pase primero) leer sobre el tema. Y cuando los retomo, alcanzo a leer cuando mucho un poco más allá de la mitad, para luego, igul que tu, abandonarlos a su suerte, jajaja! y es que no tenemos disciplina (supongo), pero también es culpa del poco tiempo que nos queda después del trabajo y las obligaciones maritales y sociales. es una verdadera pena…sin embargo, de repente, caigo en un sueño, de esos en que se sueña con los ojos abiertos, e imagino tener una extensa biblioteca,aunque sea ya de viejo, donde tenga todo el tiempo del mundo para dedicarles a ellos, y a veces me despierto medio alterado, pensando que tal vez para cuando ya sea viejo, voy a tener mis libros, escaneados, bajados de la red o comprados, en una pantalla portatil, la cual va a ser casi virtual, sin peso, ni problema para llevara a cualquier parte; y entonces tal vez me sienta vacio….y lo peor!, que me de más remordimiento aún de como me siento actualmente al solo leer una parte de mis libros*** Pero ya a esas alturas de los sueños y pensamientos, llega mi mujer y me dice: para que compras tanto libro, si ni los lees?! y me hace sentir todavía peor…..{}Saludos.

sigue asi que vas por buen camino

Derechos del lector:

1) EL DERECHO A NO LEER

2) EL DERECHO A SALTARNOS LAS PÁGINAS

3) EL DERECHO A NO TERMINAR UN LIBRO

4) EL DERECHO A RELEER

5) EL DERECHO A LEER CUALQUIER COSA

6) EL DERECHO AL BOVARISMO

7) EL DERECHO A LEER EN CUALQUIER SITIO

8) EL DERECHO A HOJEAR

9) DERECHO A LEER EN VOZ ALTA

10) EL DERECHO A CALLARNOS

Del libro “Como una novela”, de Daniel Pennac

Singular y plural al mismo tiempo. Hace algunos días, al transitar por Pablo Silva, misma que recorro cotidianamente, no pude evitarlo.”Venta de libros viejos y usados”, decía.
He traído a casa varios, entre amarillentos y no tanto. Historia del Arte. Teoría y técnica de la literatura…

Tú lees todos los días. La vida, la gente, las cosas que son dichas en los haceres de quienes te ves rodeado.
Después, esa lectura la traduces, tienes el don o la habilidad.
Es tu estilo.
Así, nos vas enredando entre tus letras y vemos la primicia que tus ojos tuvieron la gracia o el placer de percibir. Se hace tangente una realidad que a los ojos de muchos suele pasar desapercibida. Me gusta leerte. Bien por ti.

tangible, Rogelio…

Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. No hay necesidad de ser un ratón de biblioteca, ni un académico, cosa que se toma como un trofeo a exibir, pero tampoco que no leamos nada. Estoy de acuerdo con que leamos sólo lo que nos gusta, pero no que no leamos nada. Leer el mundo es importante pero hay que llevar una linternita y las pilas o combustible de ésta son, en gran medida, las lecturas. Y en los textos de Rogelio uno encuentra que ha leído, y bastante. Seguramente no es ratón de biblioteca, pero nada da de sí lo que no tiene. Un abrazo.

Francisco Navarro 13 marzo ,2011 a las 2:41 pm

Creo que no hay lectores perfectos, si alguien alardea de serlo es un mentiroso o un culpable de homicidio, pues si se apega a las reglas del buen lector, estaría matando el placer de leer por leer o no leer.

Suscribo lo que dicen los dos Franciscos lectores.Estoy acumulando FIL tras FIL,librerìa tras librerìa,escritor tras escritor,para cuando tenga el tiempo.Me confieso indisciplinada,lectora trasnochada,escribidora noctàmbula y en vigilia(mea culpa est).Leo lo que me da la gana,desde siempre, por puro placer.Lo enciclopèdico se lo dejo a los sabios o gurùes que pululan por las academias,a los que creen que saben.Te felicito querido escritor,lees la vida.

¿Quién dijo cómo se tenía que leer?,¿quién era esa persona?, ¿qué títulos tenía para hacer caso de lo que dijera?
Sigo convencida de que en el diálogo con los escritores (que no están), los que nos dejaron los libros, quienes llevamos el poder del turno de habla somos los lectores. ¡Quién les manda a quedarse mudos ante nuestros reclamos y aburrimientos! Deberían dejar algún mensaje para esos momentos en que decidimos abandonar su libro. ¿No lo creen?

Lamento contradecirte: ¡tus cualidades de lector son excelentes! No es tu culpa que un texto no te atrape, del autor que sea y del género literario que sea, también. Si ese autor tan importante no logró llevarte hasta el final de su obra… en algo falló, él. Tampoco creo que sea galardón alguno haber llenado la cabeza de literatura… El que mucho abarca, poco aprieta. Es lo que se llamaba antes “tener cultura de carátula de long play”.

Y a eso que le llamás “lo tuyo”, pues ¡amigo! yo le llamaría ¡inspiración! Porque me gusta lo que te inspira te sigo, cuando el tiempo me lo permite, y acá estoy refistolendo tus últimos post par decirte lo que opino.
Abrazo,
Eliza

¿Acaso hay otra forma de leer?

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