Lector sin ventana

Siempre que leo algo que me gusta, siento unas ganas irreprimibles de compartirlo. Unas ganas de llamar a éste o aquel, de convocar a amigos y familiares para mostrarles mi hallazgo. O  de salir a la calle a decírselo a un desconocido, al menos, el primer extraviado que pase al otro lado de la cerca. Pero no: sucede que cuando tengo esos hallazgos son las tantas horas de la madrugada, que es cuando leo o me dejo leer largamente, y no hay nadie a quien llamar a esas horas, todos duermen bajo la luz apagada de sus lámparas, y ni siquiera las ventanas pueden sacarnos del atolladero porque dan a calles vacías, a casas oscuras, a otras ventanas ciertamente cerradas.  Y a mí no me queda más remedio que esperar  que mi corazón se acompase y la euforia se eche sobre mis pies como un perrillo faldero y todo vuelva a esa normalidad de los pequeños e insignificantes acontecimientos: que, dicho sea de paso, son los que nos mantienen vivos.

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10 comentarios en “Lector sin ventana”

Lector sin ventana
Creo que coincidimos mi amigo Rogelio. Porque aquí en donde vivo, pasa lo mismo; si en la madrugada te entra el deseo de compartir algo con alguien, a ese alguien, no lo encuentras por ningún lado; y más vale que te hagas a la idea de que en ese momento no habrá nadie. Por ello, me dio tanto gusto ver cuando revisaba mi correo que llegó tu mensaje y de inmediato lo leí y pensé: allá del otro lado del mundo hay alguien igual que yo, que desea compartir su hallazgo. Agarro, lo leo, y me asomo a la ventana y observo la ciudad (es una noche oscura); y aquí en la calle donde vivo, mi ventana se encuentra iluminada, no por la luna ni por las estrellas; sino por un faro mortecino que hay aquí afuera ; que al asomarme para verificar su luz, un auto blanco de un despistado va pasando a esta hora (03:52 a.m.) lentamente. En ese instante, cierro el libro que leía, y me quedo pensando en nosotros, los humanos.
Saludos
Erasmo Nava Espíritu

Felices ustedes, jóvenes, que luego de todo esto pueden volver a dormirse. En la vejez una aprende a cuidar sus noches de toda divagación y captar las horas de sueño que les dé el buen Morfeo.

Rogelio:

Como eres tan prolífico, siempre se pregunta uno cómo le haces. Claro, hay madrugadas. Platícanos un poco de tus días: el trabajo, la vida diaria en casa, los amigos con los que te diviertes, etc. Para tener una mejor idea de cómo le haces. OK?

Javier

Por lo que veo somos varios los que sentimos esa necesidad, y retornamos a mi forma de verlo (desquiciante normalidad).- Saludos mi estimado Rogelio

Estimado Rogelio, yo por lo regular lo comparto con la mujer que duerme a mi lado, intencionalmente se lo digo en voz alta para que despierte sorprendida (a veces enojada) pero luego nos aquietamos y se nos ocurren otras cosillas. Luego después los dos nos dormimos con una enorme sonrisa y dando gracias a los que como tú, escriben esos pequeños acontecimientos que nos mantienen vivos Salud.

Pues eso es una gran verdad. Por ejemplo, ahora yo estoy leyendo una novela que me encanta, y justo en el pasaje en que Abel bsuca a Paloma y hay un medio misterio que me tiene atrapada…¿Se murió o qué ha pasado con ella y por qué nadie la conoce, o dicen que no la conocen? Claro que me gustaría compartirla pero aquí en casa la única que lee español soy yo (en la casa y en diez leguas a la redonda) así que lo comparto aquí. ¡Gracias, Rogelio!

Humberto Guzmán 27 enero ,2012 a las 7:22 am

A veces es desesperante escuchar ese ruido que produce el silencio, por que no está fuera, está en ti y una forma de aparentar que no lo escuchas es hablar, comunicar algo, pero como todo está obscuro y cerrado, lo mejor es resignarte a ese incesante susurro que produce la sola energía de estar vivo.Gracias Rogelio. Saludos desde Armería

Es lo que pasa con mis poemas…soledad de estar entre la gente y tener lucs encendidas para que alguien se acerque y las apague d^ndo luz a la noche oscuar. Miguel A. Arzola-Barris

Es lo que pasa con mis poemas…soledad de estar entre la gente y tener lucs encendidas para que alguien se acerque y las apague dándo luz a la noche oscura. Miguel A. Arzola-Barris

Veridico en mi vida. Aunque despues de tener un hijo, y saber lo que es no dormir en toda la noche, aun teniendo sueno; no hay excusa alguna que te detenga cuando algo acapara tu atencion. Llamesele pasion, intriga, curiosidad o simple revuelo por saber mas, puedes compartirlo conmigo. Siempre estoy abierta al aprendizaje y disponible a una buena conversacion.

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