Los lectores voraces

Uno quiere de pronto que ya no entren más palabras en el cuerpo. Quiere uno mejor dejar las que ya están adentro: diez, treinta, cien, algunas veces hasta quinientas. Las que sean. Y darles su tiempo para que crezcan dentro, echen sus raíces como los arbolitos, proliferen como los hierbajos en los lotes baldíos.
Demasiadas palabras dentro sólo producen hacinamientos innecesarios, igual que en las grandes urbes: congestiones de tráfico, grandes esperas en las estaciones de tren, filas insufribles en los bancos, lo que ocasiona que el espacio de libertades se reduzca.
Muchas palabras ni siquiera pueden andar por las calles tranquilamente, extraviarse por ahí en los alrededores, tirarse en las playas a tomar el sol sin que las pisen.
Hay que quitarse esa idea de meterse todas las más palabras posibles dentro, y estarlo haciendo día y noche, sin descanso. Mejor dejarnos unas cuantas nomás, y cerrar la boca. De ser posible: para siempre.

Periódico Ecos de la Costa / AFmedios

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5 comentarios en “Los lectores voraces”

Javier C Bravo Magaña 25 junio ,2011 a las 10:25 am

En esto concuerdo contigo; no me parece mala idea, especialmente cuando pienso en las que no se conforman con estar contigo quietamente; más bien quieren, las impúdicas, exhibirse en público.
Javier

Por favor…no. Las palabras dentro, las que nacen y se arman solas..que no se pueden guardar porque te ahogan..porque cuando salen y se van acomodando dicen lo que dentro se genera. Dejemos mejor que fluyan, que por medio de la pluma salga lo que nos angustia, lo que nos agrada, lo que nos hace felices…o infelices. Imaginaciòn, poesìa y realidad.
Un breve pero sincero y càlido saludo.

Afortunadamente las palabras pueden ser comprimidas al infinito y atesoradas en el disco blando de la mente y, aunque se filtren al exterior (es inevitable), dejan sus alias copiadas en las memorias. Mas no temais que allí quedan aguardando la ocasión propicia para manifestarse desde nuestras bocas o desde las manos para incrustarse en ojos u oídos ajenos y repetir el eterno ciclo de la comunicación humana. Alea jacta est.

Chester el lobo estepario py

creo que si es importante decir o manifestar lo que uno piensa siente pero algunas veces es mejor guardar la prudencia y callar cuando se sabe que nada mas vas a hablar para quedar igual. tiene sus ventajas y sus desventajas pero lo que si gritar cuando hay necesidad. saludos.

Una vez más, difundimos tus acertados pensamientos publicándolos en nuestro blog:
http://blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_46843_1.html
Un abrazo desde Uruguay,
Eliza y Miguel

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