Los pies sobre la tierra

De pronto, mientras entraba en el mercado Constitución, me di cuenta de que el status o el mejor nivel de vida adquirido o incluso la necesidad de ello, me obligaban casi por un acuerdo tácito a olvidarme de mis viejos hábitos, aquellos tiempos de precariedad en que tenía que andar, digamos, a pie o en autobús, usar microbuses, comer en fondas o mercados, como en los tiempos en que estudiaba leyes, evitar la ropa de marca, etcétera. Pronto me di cuenta de que si yo quería seguir viendo la vida en su completa transparencia, lo mío (pero nada más lo mío, quizá) era dejar que las necesidades y carencias me siguieran imponiendo sus costumbres, aunque éstas (las necesidades y carencias) ya no existieran más. De ese modo, hoy, por ejemplo, aunque pueda tal vez comprar (así sea a plazos) un buen carro o tomar un taxi, aunque pueda darme el gusto (de vez en cuando, al menos) de ir a un restorán de lujo, esos que ofrecen bufete y se llenan de mujeres emperifolladas y políticos y hombres de negocios, y aunque pueda comprarme una camisa o pantalón de marca, no lo hago, y, contrario a eso,y gracias a eso, sigo disfrutando de viajar en el autobús que me lleva de Tecomán a Colima una mañana de domingo, o del pantalón sin marca que me sigue vendiendo la señora de dos cuadras adelante, o de la acalorada conversación de los vendedores de huaraches en esta fondita del mercado Constitución en la que también yo estoy comiendo. Sigo, pues, estando en la vida con todas las ventanas abiertas, sin vidrios polarizados, fundido y confundido con ese viento del mundo que, cada día y todos los días, le da forma y sentido a mi propio rostro. ( Escríbeme a: rguedea @hotmail.com /Vísítame en: www.rogelioguedea.com / Sígueme en Twitter: @rogelioguedea )

Ecos de la Costa/ AFmedios

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6 comentarios en “Los pies sobre la tierra”

Rogelio: Te conocí hace casi 24 años en un salón de clases de la Escuela Secundaria Federal Enrique Corona Morfín. ¿Recuerdas el salón de 1C? En ese entonces no tenías los pies muy bien puestos sobre la tierra.. jaja, mas bien volabas en una nube de sueños de grandeza y a veces esa nube dejaba caer unos rayos violentos que a algunos nos deslumbraron. Sin embargo, has aprendido tantas cosas en la vida hermano, que esos sueños de grandeza se han tornado en parte realidad. Has logrado lo que has querido, estoy seguro de ello, y sobre todo, estoy seguro de que estas satisfecho de haber llegado tan lejos y de haber bajado a la vez de esa nube. Ahora, con los pies en la tierra, puedes ver mas claramente todo lo que has logrado, la semilla del cambio y de la honestidad que has sembrado en muchas personas, y sobre todo, te das cuenta de que lo mejor esta por venir. Te aprecio mucho hermano y sinceramente, te mando un gran abrazo desde Texas, Estados Unidos… un gran abrazo con los pies en la tierra.

Estimado Rogelio, como comentario a tu escrito “Los pies sobre la Tierra”, el cual me parecio sencillo y claro, además de que tal vez tenga que ver mucho con el grupo de jovenes de edad más madura, porque lo he visto con un hermano que es 10 años menor, y algunos compañeros de trabajo que también andan entre las edades de la generación “Y”, es decir de los 25 a los 35, y ellos son mucho más materialistas, como quela crisis muy fuerte que sucedió en los 80´los agarró muy chicos, en edades muy tiernas, tanto que no alcanzaron a registrar esas carencias tan cañonas que se veían, como que cada día cambiaban los precios de productos básicos sin previo aviso, debido a la inflación tan estratosférica, etc. En fin, veo como estos chicos se divierten más en antros, con videojuegos, con telefonos que lo que menos importa es llamar, (como anecdota, ayer vi a una chava en su carro que casi choca, estando parada se le fue el carro por estar entretenida escribiendo mensajes en su Blackberry), salen más de compras (o shopping, como ahora le dicen), a gastar en computadoras, Iphone´s, no salen de las redes sociales, y piensan que lo malo de las drogas no es consumirlas, sino los miles de nacos que se matan y arman una guerra por pelearse las plazas, incluyendo el gobierno. Tengo anecdotas de chavas, que tienen maestrías en macroeconómia, estudios en el extranjero, a la vez que piensan que la teoría de la evolución se resume a creer o no creer que el humano viene del mono, o a creer o no en la historia de nuestro país, es decir, profundamente ignorantes de ciertas cuestiones, tal vez de cultura general, conocedores de otras, las cuales consideran que los hacen cultos, pero tremendamente pragmáticos, simples, con mucha información basura y sobre todo con muy poca conciencia de sus capacidades, limitaciones, vicios y virtudes, lo que los convierte en seres un tanto cuanto automatas, desde mi punto de vista, saludos.

Me da gusto saberlo. Un poco de humildad no le cae mal a nadie. Hasta la próxima.

Javier

Entrar a un mercado de la questa provincia de Colima, sobre todo a uno, el Constitución, de abolengo y nostalgia; echarse unas calduditas albóndigas, o una condimentada birria de chivo con su respectiva agua fresca de jamaica, por supuesto y… reflexionar, pensar el porfiriano edificio adyacente que tanto tiempo ocupó como mercado central que era, pensar los toldos a media calle, escaparates llenos de vendimia fresca, de chicharrones calientísimos y crocantes en sus enormes y a veces cuchas bateas (“¡de puerco y puerca!”), “¡la rellena de puerco, aquí va el rellenero!”; pensar los carretones de acarreo con sus ruedas de madera y tiras de hule de llanta, pensar los personajes que merodeaban éste jolgoriante y concurrido barrio de “El Mezcalito”, claro que, a dos cuadras del zocalito, pero casi en las playas del río Colima y muy enfrente de la huerta “del Cura” (hoy Parque Regional G.A.) Y volver a pensar con “los pies sobre la tierra” (insinuante nombre para otra de tus novelas) en mi amigo Rogelio Guedea, habitando un país casi en el otro lado de este mi mundo de mangos, parotas, anonas y verdolagas; para luego poder decir, yo he vivido en una ciudad de gente humilde y trabajadora, de gente con una sensibilidad intensa, que ni siquiera los caciques avecindados y oportunistas incomodaron, digo, a no ser por aquello de que a luego se metían de políticos rateros y allí es cuando la puerca torció el rabo. Pero el trasiego de la provincia es para eso Roy, para ser sencillo, para no alardear de fanfarrones y así poder presumir una humildad con una sola cara, salud.

Hmmm. Me hace pensar que la humanidad y el dinero son inseparables e incompatibles… y que por lo tanto el lenguaje humano (poético, transparente…) tiene que o luchar constantemente o resignarse a hablar en números y ecuaciones… pero no estoy segura.

Hola, Rogelio:
Soy profesora de español de Rusia y me gustaría usar este texto y comentarios en mi clase sobre la variante mexicana del español, si no tiene inconveniencia. Pero antes necesito averiguar el sentido exacto de algunas palabras, como: emperifollado, parota, verdolaga. Gracias.

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