Mensajes de segunda mano

No sé por qué tengo la costumbre, buena o mala, de contestar todos los mensajes electrónicos que llegan a mi bandeja de correo, incluidos aquellos en los que me insultan. Es como una fuerza mayor a mí mismo. Trátese del mensaje de un amigo entrañable o de un completo desconocido que me escribe para preguntarme si uso Messenger o Skype, yo me aplico a contestar. Tal vez por esa razón ahora me llegan cientos de mensajes de esos supuestos banqueros que me piden mi cuenta para transferirme no sé cuántos millones de dólares. A estos sí ya no les contesto, y no tanto porque tengo por cierto que me quieren timar, sino porque no puedo quitarme la idea de, en caso de que fuera cierto, qué carajos haría yo con tanto dinero. Digo esto porque admiro a aquellas personas que pueden pasar olímpicamente por los mensajes que no les interesan, y no contestarlos. Y después encontrarte en la calle, centro comercial o pasillo de las oficinas y ni siquiera inmutarse. En mi caso, tengo siempre la mala suerte de que me increpen por cualquier cosa. Si quedé en llamar y no lo hice, el destinatario, invariablemente, me dice en el primer encuentro: oye, ¿por qué no me llamaste? y yo me abochorno queriendo dar explicaciones que tendría el derecho de no dar. Sin embargo, cuando soy yo la víctima, y luego me encuentro a la persona, me encuentro incapaz de reclamarle nada, incluso yo mismo me siento el victimario y trato por todos los medios de justificar al indiferente. He intentando, inútilmente, transformar ese hábito que cada vez me quita más tiempo del día, horas contestando correos electrónicos de aquí y de allá. Los que me conocen, saben que no desvarío. Y los que aún me conocen más, no me dejarán mentir: mensaje que me envían, mensaje que no pasan 48 horas cuando ya se los contesté. Pero lo siento. Para mal o bien de tirios y troyanos, he decidido cambiar. Desde mañana abriré mi bandeja de correo y sólo contestaré aquellos mensaje que quiera, los que me dé la gana, y no me importarán increpaciones o reclamos, o que ello tenga como consecuencia que pierda un avión, un buen editor, unos boletos para ir al cine, la lotería nacional o un viaje a Fiji. Voy a ser, pues, como son los otros, para ver si, por una sola vez en la vida, logro ser más yo.

Ecos de la Costa /AFmedios

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10 comentarios en “Mensajes de segunda mano”

En realidad existe un gran número de mensajes que no vale la pena contestar, a veces, porque son “basura”, pero hay otros en que amerita quedarse con ellos, para tí mismo, para reflexionar, paladearlos y disfrutar ese momento que un amigo te ha hecho llegar y que no requieren contestación, son para tí, para tu alma.

Creo que es muy razonable tu decisión.

Javier

¡Qué identificada me sentí al leer esta nota! Padezco del mismo síndrome, aunque nos diferenciamos en que yo me rebelé más de una vez, increpando a los victimarios que me convertían en víctima… sin el más mínimo resultado.

Te deseo la mejor de las suertes en tu proyecto de cambio, pero también quiero que sepas que yo lo intenté… y jamás pude. Sigo leyendo todo, respondiendo todo, y quejándome (ahora en silencio) cuando no soy retribuida.

Un saludo desde Uruguay, felicitaciones por tus trabajos y gracias por enviarme los avisos de lo nuevo,
Eliza

María Teresa Bravo Bañón 5 marzo ,2011 a las 12:34 am

Querido amigo :
Pues entonces déjame darte las gracias, muchas gracias, porque ahce dos años fuiste el primero en contestarme a una carta en donde sólo compartía unos poemas contigo. Gracias a tu pronta contestación, desde un sitio tan lejano, fuiste como una gran palanca de ilusión y de entusiamo. A pesar de estar 30 años escribiendo y de tener 4 libros publicados , ´tu pronta respuesta y ánimo, me llevaro a seguir trabajando, a seguir luchando . hoy tengo ya 2 libros más y estoy en 3 antologías. A veces no sabemos lo que somos capaces de hacer con uan sola carta, pero ahí está la respuesta. si tú no me hubieras contestado, quizás yo no hubiera seguido en mi empeño de seguir escribiendo y de volver a la literatura activa, la de publicar, la de estar en la vanguardia de la los movimeintos culturales y mis veros hubieran dormido más tiempo en la celda de mi escritorio del ordenador. gracias, Rogelio. Estás en tu derecho de escoger, pero agradezco,que a mií, una totla desconocida, me contestaste con tanto afecto .

[…] escritor Rogelio Guedea ha decidido dejar de contestar a todos los mensajes que le llegaban. Sépalo usted si le escribe. […]

HOLA AMIGO: POR NORMA GENERAL, DEBIDO A LA FALTA DE VISIÓN, NO CONTESTO A NADIE QUE NO CONOZCA.EN CAMBIO, DEDICO MI ATENCIÓN A ARTÍCULOS QUE COMO EL TUYO, ME CUENTAN COSAS PEQUEÑAS O GRANDES, PERO INCOMPARABLES.NUEVOS APLAUSOS…Y A CUIDARSE DE LOS INTRUSOS. CARIÑOS DE CARMEN

“Voy a ser, pues, como son los otros, para ver si, por una sola vez en la vida, logro ser más yo.” Esto es genial.

Hola espero que no haya cometido alguna falta si lo he hecho. pido disculpas, creo que algo nos une y es el arte de la palabra escrita, es cierto que muchos utilizan esta vía para hacer cosas deshonestas, pero no por creerme superior , sólo soy un sencillo ser humano que no pretendo nada sino que expresar mis ideas, en este munco carnavlezco en que vivimos y que el concepto de amistad y el amor hoy son como mercancías vendibles, un abrazo y desearle la realización de sus sueños y proyectos atte Armando

gerardo penaloza 5 marzo ,2011 a las 4:33 pm

Solo vas a lograr ser como los otros, mejor sigue siendo tu, y el dia que se te antoge copiar un hábito al menos q sea bueno. Un saludo y abrazo fraternal.

Luis Enrique Concepcion Montiel 6 marzo ,2011 a las 1:21 pm

Mi estimado Rogelio:
Eso nos ha pasado a todos alguna vez en nuestro historial cibernetico. hay muchas razones por lo que esto ha sucedido o sucede. Una razon mas puede ser porque nos fascina mas lo desconocido que lo conocido.
Espero,aunque hace mucho que no te escribo que sigamos en contacto. Te manda saludos la mtra. Kenia y desde luego tu carnal Luis Enrique. Todavia recordamos los momentos vividos en Seoul.
un abrazo

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