Mundo virtual

Entiendo los beneficios enormes de los mundos virtuales. Los he leído y los he comprobado. Facilita mucho las cosas. En un Kindle, por ejemplo, es posible llevar cientos o miles de libros. He escuchado personas que lo dicen jactándose: “me llevo hasta tres mis libros ahí dentro del cacharro”. Yo espero que al menos puedan leer dos o tres, sobre todo si el viaje no es de negocios. Lo mismo sucede con las redes sociales (facebook, twitter), y ahora recientemente vi una supuesta primera feria del libro virtual. Me dio curiosidad y le di clic al link que me enviaba mi hermano. En efecto, todo parecía totalmente embebido de otra realidad: la realidad virtual. Había una sección que decía seminarios y no dudé en visitarla. Me encontré con una lista de videos de personas reales que participaban con conferencias desde distintos puntos del mundo. El beneficio: no tuvieron que viajar grandes distancias para participar, desde su realidad, en la realidad virtual ofrecida por la primera feria del libro virtual. No fui yo, sino algo superior a mí lo que dio tres saltos hacia atrás: me sentí de pronto envuelto en un turbión de agua del que sentía que no podía escapar de ninguna forma. Me pareció que la realidad virtual, y todo lo que de ella se deriva, era un cuento muy bueno pero con un final desdichado. A los creadores de esa vertiente que nos dice “todo va hacia allá, todo va hacia allá, apúrense” les resulta un gran negocio convencernos de ello, pero a mí me parece que lo mejor sería que antes de vendarnos los ojos pensáramos que no hay cosa mejor en la vida que el contacto real con las personas y los objetos, sobre todo los libros. A mí de pronto me sucede, como quizá a muchos, que la realidad virtual no hace sino desestabilizarme mentalmente. La fuerte presencia virtual ejerce en mí una influencia que va más allá de lo práctico que puede ser llevar un kindle con tres mil libros o una feria de libro virtual. He intentado por todos los medios leer los famosos e-books, pero algo pasa –algo extraño y ajeno a la New Generation- que hace que las palabras y las emociones que se me están transmitiendo no penetren en mi ser de la misma forma en que lo hacen las palabras que veo impresas en las hojas de un libro. Todo me parece volátil y no creo que ese sentimiento de “volatilidad” sea saludable para las “almas endebles”: como la mía. Complemento y no suplemento, como a veces se quiere, la realidad real y la vitual deben guardar un sano equilibrio y permitirnos tener siempre un pie en el suelo de tierra. Un pie y una realidad bien firmes. Para no caernos.


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13 comentarios en “Mundo virtual”

Estoy de acuerdo completamente contigo; por mucho diseño y otras muchas cosas a todo lo virtual le falta el alma de un libro de papel.

La sensacion tactil,el olor de la tinta,la vista,todos los sentidos se agudizan,ninguna “virtualidad”puede crear esa sensacion tan grata de tener un libro y hojearlo u “ojearlo” en alguna pagina notable.Mi generacion es la de tus padres querido poeta,prefiero la virtuosa realidad.Los libros como las personas:directo a los ojos.Sin intermediarios.

Estoy de acuerdo con Socorro Arce. Pertenezco a la generación de los padres de ella y de tus abuelos.
Hay aspectos de la virtualidad que son útiles, como esta misma comunicación que nos permite acercarnos. Y de ello estoy agradecida.
Los aspectos de la virtualidad a los que me opongo apasionadamente son los que nos separan de la corporeidad. Esta cosa de la virtualidad es peor que el los evangelios en la visión de Pablo de Tarso. La corporeidad, el contacto con la tierra y la Tierra son esenciales para la salvación de la humanidad y el planeta. La cosa es grave. El problema es profundo.

Como sempre Rogelio, eres esclarecedor. Logras concretar en palabras lo que estamos viviendo.

El otro día, mi hijo declaró tajantemente, quizás, hasta despectivamente. “Mamá: el libro va a desaparecer en poco tiempo”.

Mundo virtual: comentarios.
Totalmente de acuerdo contigo mi amigo Rogelio. A tal grado es cierto lo que dices, que el conocimiento que tengo sobre ti, es lo que nos dices y haces con la palabra, a través de todas tus narraciones sobre la vida cotidiana; pero fuera de eso, no sé más. Por ejemplo, conocer a fondo tu personalidad; es decir, te conozco parcial y virtualmente. Lo mismo pasa conmigo y con todos los demás que opinamos en tu block. Por ejemplo, con Susana Wald y yo, sucede lo mismo, que no nos conocemos personalmente; no obstante, nos conocemos por lo que escribimos, aunque a veces se confunden algunas cosas. Si recuerdas, en tu artículo anterior, opinó sobre mí en estos términos: “en cuanto a la frase de Erasmo Nava Espíritu, “El devenir se da según la lucha de los contrarios”, la encuentro reflejo de una visión totalmente masculina. La experiencia femenina no es de guerra, no es de lucha de contrarios. Es ya tiempo de construir nuevas ciudades en que lo masculino y lo femenino se integren y se complementen. Es la tarea del tiempo del Nuevo Sol. La alternativa es la desaparición de la humanidad”.
Sobre lo anterior, quiero hacer la siguiente precisión: no me refería a la lucha de contrarios entre el hombre y la mujer, sino al proceso de desarrollo del conocimiento, y de la vida misma; para explicar esto, cito a uno de los más grandes exponentes del materialismo dialéctico; a Engels, al explicar la universalidad de la contradicción, dice: “Si ya el simple cambio mecánico de lugar encierra una contradicción, tanto más la encierran las formas superiores del movimiento de la materia y muy especialmente la vida orgánica y su desarrollo. [. . .] la vida consiste precisamente, ante todo, en que un ser es en cada instante el mismo y a la vez otro. La vida, pues, es también una contradicción que, presente en las cosas y los procesos mismos, se está planteando y resolviendo incesantemente; al cesar la contradicción, cesa la vida y sobreviene la muerte”. Por lo demás mi amigo Rogelio, también estoy de acuerdo contigo cuando dices: “la realidad real y la virtual deben guardar un sano equilibrio y permitirnos tener siempre un pie en el suelo de tierra. Un pie y una realidad bien firmes. Para no caernos.”
Saludos
Erasmo Nava Espíritu

¡Tienes toda la página llena de razón! A mi tampoco me convence esa virtualidad. Hasta los libros que he recibido virtualmente tengo que imprimirlos para disfrutarlos, si no, me parece que se trata de un documento de trabajo.
Cariños desde Taos….

Un libro de papel, otro electrónico. A fin de cuentas los dos son virtuales, porque la realidad de ambos está en el que los lee, en quien los interpreta, en quien los siente, en el observador. A fin de cuentas ambos son reales también. Ambos están hechos de la misma materia y la misma energía, de nuevo, es el intérprete quien los difiere. Ninguna realidad es mejor o peor. Todo depende de que uso le demos y como la vivamos.

Saludos.

Voy a dar una opinión totalmente diferente a los comentarios que existen hasta ahora pero, se han dado cuenta que Rogelio se ha puesto en contacto con cada uno de nosotros para darnos su reflexión de forma virtual?
Es más, nosotros a la misma vez estamos respondiendo mediante este cuadro de texto que nos permite divulgar nuestro parecer de forma totalmente exponencial a lo que sería mediante un método “analógico”
Lo virtual, lo digital, no pretende eliminar nada del mercado sino complementarlo o llegar a donde lo analógico no llega. El ebook no va a hacer desaparecer los libros, en todo caso lo haríamos los lectores que somos los único que tenemos el poder de decisión para comprar un producto u otro
Soy de los que piensa que en esta sociedad tan globalizada, en la que hay “gente para todo”, todos los productos pueden convivir.
Por poner un ejemplo, la cámara digital no eliminó del mercado a las analógicas, pero si nos ha permitido a los que no sabemos manejar un obturador, un diagframa o un fotómetro hacer fotos de cierta calidad. Evidentemente, hay quien sigue comprando reflex analógicas al igual que seguiran existiendo lectores de libros. La pregunta es, seguirán sacando las editoriales tiradas de libros para un número más reducido de lectores o irán pasando los títulos a “print on demand” para reducir costes?

Ahhh, y se me olvidó comentar. Los libros electrónicos salvan a muchos arboles de ser cortados, y requieren menos energía para producirse. Eso ayuda a cuidar el medio ambiente.

Nada como el romanticismo retrógrado…

Ana Cecyl Buenrostro Reyes 12 marzo ,2012 a las 9:31 pm

Pues yo voy por los libros impresos, y no hay nada como querer ver todos los estantes y leer las reseñas y no saber cual llevarte porque hay mas de 5 que te gustaron, el olor del papel, poder subrayar las frases que te gustan, eso es lo que le da vida a un libro… Hace tiempo me preguntó Rosa Cano, por qué no compras libros electrónicos si tanto te gusta leer? Y respondo ahora, porque no hay nada mejor que tomar el libro bajo el brazo hasta encontrar un rincón cómodo para ponerte a leer!! Que no desaparezcan!!!

Los libros impresos van a desaparecer, o al menos quedarán convertidos en una reliquia histórica. El día de hoy, la reconocida “Enciclopédia Británica” anunció que dejará de producir su famosa edición impresa, y solo publicará en formato digital. El cambio y la evolución tecnológica no se puede detener. Lo que se si ha estancado, y eso no depende de la tecnología, es la evolución espiritual y ética de los seres humanos. Eso es lo que debe de preocuparnos más. Saludos a todos.

Hola, creo que ni tan tan ni muy muy, estoy de acuerdo con Chema, la modernidad nos facilita el trabajo y la comunicación, pero hay cosas que si no queremos no tienen por qué cambiar, en lo personal a mi no me gustan las redes sociales, me quitan tiempo, de vez en cuando está bien checar y encontrarse con amigos de hace mucho tiempo, pero no hay nada como saludar de mano y dar un buen abrazo y platicar encontrando la mirada del otro. Los libros, virtuales o de papel es al gusto de cada quien. Saludos

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