Nota al pie

Como resultado de un golpe que me di en el dedo gordo del pie derecho, se me hizo un esguince en uno o varios de los ligamentos. El dolor que se localizaba en la juntura era fuerte pero mi temeridad fue mayor, así que tuve todavía la osadía de jugar la siguiente semana, lo que resultó peor. Desistí de jugar y pensé que con un poco de descanso todo volvería a la normalidad.
Pero todo sucedió como si hubiera deseado lo contrario: el dedo no volvía a su normalidad y yo, en cambio, empezaba a sufrir los estragos consabidos: dificultad para caminar, molestia, punzadas, etcétera. Aunque nadie se ha muerto de un esguince en el dedo gordo del pie (eso espero, claro), llegué a sentir, en ciertos momentos, que el mundo me caía encima.
Era muy fácil perder la cabeza y, con ella, el sentido del humor. Entonces decidí realizar un programa de rehabilitación personal, de forma que por las noches metía el pie en una tina de agua caliente y en otra de agua fría, alternativamente.
La tina de agua caliente la llenaba de sal y, a veces, le agregaba otros mejunjes, seguro de que lo que sobra no daña. Han pasado los días, las semanas, y no ha habido Dios, sin embargo, que me saque de este atolladero. Ahora ya no sólo no puedo apoyarme con el pie derecho sino que, debido a los esfuerzos que hago con el izquierdo, empiezo ya a sentir un desgarrón en el muslo y otro en la pantorrilla.
Ahora mismo que escribo lo hago con el pie metido en la tina de agua caliente y, seguramente cuando acabe de escribir este lamento, lo tendré metido en la de agua fría. Un mal golpe con el dedo gordo del pie en contra del tobillo de otro jugador me ha enseñado, primero, que no hay que tomarse la vida tan en serio, en el supuesto de que vivir sea como jugar un partido de futbol, y, segundo, que no hay que confiarse de los males menores, que luego resultan ser los padres de nuestras más terribles desgracias.

Periódico Ecos de la Costa / AFmedios

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4 comentarios en “Nota al pie”

Ya ve los caballos, compadre, que por una mala herrada les tiene luego que dar uno un balazo humanitario…
¿No será fractura de dedo, más bien?, ¿ya le tomaron su radiografía de falange, falangeta o sesamoides?
Claro está que no me aguanto las ganas de decirle que si jugara juego de hombres, en lugar de andar de pambolero, esas cosas no le pasaban… a lo mejor se fracturaba la rodilla, el costillar o una clavícula, pero como que es más de hidalgos una rótula quebrada que un dedito por patear el balón… Já.
Abrazo y tequila para la lesión. A lo mejor no lo cura pero lo ayuda a que se le olvide.

m

El arquetipo del héroe es muy fuerte en los varones. Creo que es el que funciona en este caso. Lo que yo haría sería visitar a algún fisioterapeuta.

Que casualidad ayer mismo me sucedio lo mismo,pero no entiendo como sucedio…vamos a ver que puedo hacer para poder caminar mejor.

Rogelio, con referencia a tu natural conclusión de que “no ha habido Dios que me saque de este atolladero”, he aquí las palabras de un gran hombre:

“Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesrio que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

Yo estoy de acuerdo y lo he visto confirmado en mí y en otros. Tú ¿qué dices de ti mismo’

Que te compongas,

Javier

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