Paraíso bocabajo

Siempre que entro en una habitación –de hotel, de casa, de asilo- no puedo evitar mirar sus dos rostros. El rostro de la pareja que tal vez estuvo ahí acariciándose y el rostro de la pareja que tal vez discutió hasta las lágrimas. O el rostro del hombre enfermo, postrado en un rincón de la cama, y el rostro del hombre sano, que leía un libro de aventuras o veía el sol más allá de la ventana. Lo mismo que me sucede con las habitaciones –esto de entrar y verles siempre sus dos rostros– me sucede con los hombres, los trabajos, los gobiernos, las crisis económicas, las ideologías, los intereses de unos y de otros. No puedo evitar verle sus dos rostros a los intereses de unos y de otros, por ejemplo, como si toda la vida se redujera a los intereses de unos y de otros. No parece haber solución a esto: así como el patrón se aprovecha del empleado, así lo hace el gobierno del ciudadano, los partidos fuertes de los débiles, los imperios de las colonias, y todo ello como si no supiéramos que lo que le pasa al dedo débil del pie afectará el mecanismo de la pierna y, más tarde, si nos descuidamos, el funcionamiento de todo el cuerpo, y como si no supiéramos que el mundo, como el cuerpo, es una cárcel en la que todos –pobres y ricos, gobernantes y gobernados– estamos condenados a cadena perpetua. ¿Lo entenderemos algún día? Esto mismo me pregunto cuando entro a mi habitación y los dos rostros que veo siempre me miran ahora a mí, no sin cierto odio y bastante incertidumbre.

La Jornada Semanal

Escribe un comentario en este artículo

5 comentarios en “Paraíso bocabajo”

Si el cuerpo y el mundo constituyen una carcel, los que vivimos en los márgenes de la sociedad contamos con un sutil y vital instrumento conformados por la Fe, La Imaginación y la Esperanza.Estos nos hacen despegar del medio material hacia esferas donde existen otras leyes, otros pequeños poderes que no pregonan ni humillan sino que circulan en los estadíos del Bien y Son en su máxima Expresión.

La historia se repite y ésto que escribes no es nuevo, siempre ha sido la ley del màs fuerte. La fuerza se ha impuesto sobre la razón en el mayor de los casos. Hay desacatos manifesatdos en revoluciones, pacíficas como la de Ghandi, pero la mayoría a sangre y fuego, como la que se libra en nuestro país. Saludos

La energìa esta en el pensamiento, por lo tanto el hombre, en su medida, deseando, se vuelve un creador, por este motivo, si quiere un futuro mejor, debe dirigir su pensamiento hacia el bien comùn y abandonar los pensamientos egoìstas, porque solo asì se vuelve un creador de amor que recoge lo que siembra.

Hola Don Rogelio, como siempre es un gusto leerle, lo disfruto, enhorabuena!!!!!!!

Antonio Morentín 18 octubre ,2010 a las 2:50 pm

Buena alusión a la eterna ambivalencia intrínseca a la naturaleza de la conducta humana mi Roger, todo tiene su lado opuesto, solo hay que aclarar que no todo es totalmente bueno ni malo…ni negro, ni blanco, como en todo hay intersticios grises…

Comentarios