Puente colgante

No es bueno vivir en los extremos, sean de una soga, una calle o de la propia vida. Todo tiene dos extremos, hasta el alma. Vivir en cualesquiera de los dos no es bueno. Lo mejor es el centro mismo, donde los extremos se encuentran. Pero no en los extremos. Ni en uno ni en otro. Lo peor de los extremos es la soledad. Uno se aleja hasta de sí mismo. Porque el yo interior vive en el centro, es el eje de la balanza. Pongamos un ejemplo: el más pobre de los pobres está tan solo (porque todos lo desprecian, porque nada se puede sacar de él) que el más rico de los ricos (quien, al contrario, tiene que huir de quienes lo buscan para quitarle su riqueza). Huir es estar solo. Ni un extremo ni otro traen la felicidad que todos soñamos. Por eso nadie debe buscar ni una orilla ni la otra. Lo mejor es levantar nuestra casa en el medio, y hacer que los extremos se junten ahí mismo donde vive nuestro ser interior, puente colgante del abismo que somos.

 

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1 comentario en “Puente colgante”

Ma. del Pilar González L. 24 enero ,2013 a las 8:36 pm

Siempre su escritura, es tan certera que toma algo “suyo” que es “nuestro”, que es universal.

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