Puente colgante

Yo quisiera que esta palabra aprendiera a salir de su tristeza. Que no se sintiera lejana ni sola entre desconocidos que hablan otra lengua. Que pudiera entender, desde adentro, lo que las calles le dicen, lo que le dicen los árboles o los choferes de autobús. Esta palabra que no aprende a salir de su tristeza, quisiera tener una ventana por la que se viera su país, una calle de Colima que la atravesara de orilla a orilla, otra que la saludara con un abrazo lleno de gente. Esta palabra quisiera mercados, ferias, circos, bailes de quince años, bodas de pueblo con birria y frijoles, y canciones. Quisiera esta palabra encontrarse amigos en taquerías, mujeres que la acaricien o le den una palmada en el hombro, vendedores de tuba y tejuino, jardines. Esta palabra quisiera que con solo escribir sobre su país pudiera estar en su país, andar las calles de Colima, perderse para que la distancia no la encuentre, entrar siempre para no salir jamás.

Ecos de la Costa

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1 comentario en “Puente colgante”

Puede ser que esa palabra sea un niño.

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