Soldado abajo

El cuerpo de esa mujer me recuerda la avenida que me llevaba al arco del triunfo. La avenida aquella mañana de París a las once am de tu cuerpo. También me recuerda un cuadro de un soldado muerto en combate la otra tarde en mi ciudad o país de hace cien años. El soldado había luchado por su país contra la guerra del narcotráfico y nadie ya lo recordaba muerto. Un soldado más matado por un sicario, decían, como si el tal soldado no hiciera falta. O como si su voz, su mano que disparaba balas mortales, su salario de dos pesos quincenales, sus cartas que envió a su mujer o abuelita, no hicieran falta. Un soldado más matado por un sicario, decían aquella mañana de París que me recuerda el cuerpo de esa mujer. Y yo diciédome: lo que puede hacer la desnudez de una mujer, recordarme al soldado muerto en combate, aquella mañana de París a las once am de tu cuerpo. Un soldado ahora sin insignias ya, sin honores, su mujer ahora casada con otro hombre más soldado que el soldado muerto, ya hasta sus hijos quitaron su fotografía del buró y en su lugar colocaron la del pato Lucas. Y todo eso aun cuando el soldado dio su vida por su país (sus pies, sus dedos, sus dos orejas), por sus calles y parques dio su vida, sus parques o su almohadita, que hoy lo recuerda apenas  por equivocación.

Afmedios

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