Sucesiones

Siempre vuelvo a las Fábulas de Esopo. Son de una efectividad a prueba de balas. Ahora que estamos en tiempo de sucesiones (en México la presidencial, en Colima la rectoral) sería bueno recordar aquella fábula titulada “Las ranas pidiendo rey”. Para el que no la conozca, se la resumo así: eran unas ranas que vivían en una charca, pero no se organizaban. Su vida estaba patas arriba. Entonces a una se le ocurrió implorar a Zeus para que les enviara un rey que pusiera orden. A Zeus no se le ocurrió otra cosa que mandarles un grueso leño, que cayó partiendo el agua en dos. Asustadas, las ranas primero se escondieron, pero luego, como vieron que el leño no se movía, corrieron y se le montaron encima, brincando y burlándose de él. Pobre inútil, seguro se dijeron entre sí. Las ranas pensaron que se trataba de una burla de Zeus y le pidieron otro rey. Que se lleve este espantajo, rogaron. Zeus, entonces, les mandó una serpiente, que era emprendedora y trabajaba sin descanso pero que, más temprano que tarde, devoró a todas y cada una de las ranitas. Digamos que se echó al cogote un banquetazo de puras Ancas a la Charca. Para aquellos –seguramente pocos- que no hayan extraído la enseñanza de esta fábula ejemplar, el propio Esopo nos la da, y dice: a la hora de elegir a los gobernantes, más nos vale escoger a uno sencillo y honesto, en lugar de a uno muy emprendedor, pero malvado y corrupto. Porque así nos va.

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