Sueño y literatura

En el sueño vivimos una realidad tal cual la vivimos en la realidad real. Incluso es tan real esta realidad del sueño que aun sabiendo que soñamos no hacemos sino constatarla: es tan real que nos sigue haciendo sudar al despertar, después de haber gozado o padecido tal cual gozamos o padecemos la realidad real. La literatura debe aspirar a lo mismo. Cuando es verdad…era, deberá angustiarnos o llenarnos de felicidad de tal forma que aun cuando sepamos que lo que estamos leyendo no es la realidad real no seremos capaces de negarla, ni huir de ella ni aplastarla, aunque tengamos a mano una estación de tren o un martillo. La literatura y el sueño se parecen en ello: pasadizos de una realidad en la que no sabemos si dormimos o acabamos de despertar.

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