Todos en uno

De camino al banco, y después de haber estado leyendo el diario de Da Vinci, pensaba en esos hombres que, precisamente como el propio Da Vinci, sabían todo (o casi todo) de prácticamente todo: matemáticas, astronomía, física, arte, etcétera. Los veía como una galaxia extremadamente ordenada y cuyos satélites o planetas funcionaban con una armonía a prueba de balas. Con estos pensamientos llegué al banco. Como tenía tres dudas que quería resolver, le pregunté a la señorita que me atendió a la entrada que si podía hablar con un ejecutivo. Rápidamente me señaló a uno y me pidió que me sentara. Llegado mi turno, pasé con la ejecutiva, una asiática con un buen sentido del humor a la que le pregunté algo sobre un depósito que quería hacer al extranjero. Me dijo que sí e inmediatamente lo hizo. Aproveché la oportunidad para intentar dirimir la segunda duda, que tenía que ver con la hipoteca de mi casa. La ejecutiva se quedó blanca y me dijo que para eso tenía que ver a Ryan, el de aquel escritorio. Le dije gracias y fui donde Ryan. Lo mismo: me resolvió la duda sobre mi hipoteca en un abrir y cerrar de ojos. Aproveché la oportunidad e igualmente le pedí que si podía darme un poco de información sobre mi seguro de vehículo. Aunque no me lo creas, le dije, es hora que no sé qué hacer en caso de que se me estampe un tráiler. Ryan se puso blanco y me dijo que lo disculpara, pero que aquí tenían dividida la información por especialidades y que para el asunto de los seguros tenía que hablar con Maureen, y me la señaló con el dedo. Fui donde Maureen, esperé a que terminara de hacer su llamada y luego le hice las preguntas pertinentes con respecto al seguro de mi vehículo, que me aclaró a la brevedad. Gracias, dije incorporándome y extendiéndole la mano.  Había pasado un poco más de una hora ya en el banco cuando salí a la calle y me encontré con un sol radiante y una calle casi sin tráfico. Mientras me alejaba del banco, el pensamiento con el que había llegado volvió a aparecer en mi cabeza. La imagen de muchos planetas y galaxias girando alrededor de la cabeza de Leonardo Da Vinci, ese hombre hecho de muchos hombres que bien habrían podido contestarme  las dudas bancarias habidas y por haber, fue un bálsamo que me acompañaría el resto de la tarde.

 

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8 comentarios en “Todos en uno”

dichoso tú, Rogelio, en México habrías pasado tres horas con cinco funcionarios sin que ninguno resolviera nada.
un abrazo

Lamentablemente en la imbecivilización cretina y accidental, los Leonardos son una especie extinguida, no así los Maquiavelos, los Napoleones o los Gengiskhanes.
Chester el lobo estepario

Guadalupe Ángela 24 octubre ,2011 a las 4:24 pm

¿y qué ejemplos de mujeres así nos puedes dar?

Javier C Bravo Magaña 25 octubre ,2011 a las 6:58 am

Bonito artículo, Rogelio.
Javier

Para Guadalupe Ángela va el ejemplo de Marija Gimbutas, mujer extraordinaria que tenía conocimientos muy profundos y muy variados de muchas áreas, entre ellas la linguística (hablaba 20 idiomas), la arqueología (hizo descubrimientos que pusieron de cabeza a muchas teorías anteriores), de etnología, de arte, de análisis de imágenes. Sus textos son fascinantes, sus conclusiones resultan revolucionarias.

Hola Rogelio! Muy bien su artículo, saco en conclusión que todavía tengamos la capacidad de apreciar las cosa buenas (atención excelente, rápida y eficiente)y provoquen en nuestro estado de ánimo alegrarnos la tarde, que tenga bonito día.

Creo que los Da Vinci ya se extinguieron…cada día estamos más epecializados y compartimentalizados (horrible palabreja, no sé si existe). Y Andrés tiene razón, al menos te resolvieron las dudas aunque fuese a buchitos…que en Nuevo México te pelotean de un buró a otro hasta el día siguiente…
Cariños

Eso se llama especialización de tareas y fragmentación de los procesos en una empresa u organización, es capacitar a una persona en una tarea en especial y concreta. Es un modelo impuesto por Adam Smith quien separa las diferentes tareas de un proceso a fin de hacer especialistas y no generalistas, no es que esta teoría este mal, en su tiempo funciono. Es lo que se ve en todas las organizaciones la fragmentación de procesos en una oficina. Lo grave es que estamos entrando en el siglo XXI con compañías diseñadas en el XIX para que funcionaran en el XX.
Este sistema esta obsoleto y ni se diga en nuestro país, que es el pan nuestro de cada día. Un libro excelente que presenta una propuesta revolucionaria para atacar este problema es de los Autores: Michael Hammer y James Champy titulado “REINGENIERIA” en general este libro propone la unión de todos esos pasos laterales en que se dividieron los procesos y la implementación de generalistas los cuales tienen conocimiento de todo un proceso de una oficina, y el quitar los especialistas en una sola tarea u oficio.

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