Una vida sin filosofía

Tengo tiempo leyendo libros de ciencia. Nada complejos, simplemente divulgación científica. Y he aprendido cosas básicas, y tal vez profundas. Por ejemplo, el asunto de la llamada transición gradual, eso que indica que no puede haber saltos evolutivos drásticos (como pasar de primate a hombre consciente en un abrir y cerrar de ojos) sino que los cambios se van haciendo poco a poco, lo que me dio idea también, por ejemplo, de aplicarlo a la vida social. No se puede acabar con la delincuencia organizada disparando día y noche una metralleta en las calles, como lo hace el gobierno de Calderón, que mata y deja matar a diestra y siniestra. Sino más bien poco a poco, como en la ley de la transición gradual. Yo creo que en ese sentido hay que copiar a la naturaleza también. ¿Pero cuál sería esto que nos haría evolucionar realmente (o sea pasar de primates a hombres conscientes)? Sin duda la educación, sobre todo aquella que alimente aspectos hoy tan necesarios para un país en donde prevalece la barbarie. Aspectos como los valores civiles, la ética, cuyas fuentes por antonomasia están en la filosofía. Leyendo a los filósofos uno no hace sino alimentar esa parte del alma que nos hace tener conciencia de lo bueno y lo malo, que es, como decía Sócrates, toda la razón de ser de la filosofía. ¿Y no es hoy más que nunca que México necesita saber distinguir entre estas dos fronteras? ¿no es hoy que necesitamos pararnos frente al mal y frente al bien y tener la capacidad de distinguirlos para evitar elegir al primero por el segundo? Sin embargo, el gobierno de mi país ha decidido quitar la filosofía a quienes más la necesitan: los jóvenes. Esto es como quitarle la iluminación a ese túnel oscuro que todos debemos atravesar cuando nos animamos a convertirnos, por decirlo de alguna manera, en hombres de verdad.

AFmedios

Escribe un comentario en este artículo

9 comentarios en “Una vida sin filosofía”

Pterocles Arenarius 2 septiembre ,2011 a las 12:33 pm

Uno más de los desastres de Calderón es, en efecto, el de la educación. A largo plazo algo así tenía que ocurrir. Si Calderón se alió con Elba Esther Gordillo, nada se podía esperar de ellos en el asunto educativo, salvo esto: que elimenen la filosofía de los planes de estudio, que intenten desde el foxato cercenar la historia. Ellos quisieran que fuéramos católicos e imbéciles. Buen comentario, Rogelio, un saludo.

¡Qué reflexión tan pertinente! en estos momentos no sólo para México sino para muchos paises latinoamericanos. Entender y afrontar la necesidad de la formación en valores éticos y estéticos para habitar-nos en línea de creciente humanidad. Como no estoy inscrita en las redes sociales, si me envía un correo personal me gustaría compartirle un pequeño texto-invitación para seguir pensando este asunto.
Aprovecho para agradecer sus oportunos aportes que reviso en forma periódica.
Saludos.
Angelita.

Hace varios meses que disfruto leyendo tus reflexiones en este blog. Ésta me parece una fundamental como señala Angelita. Habría que pensar cómo los ciudadanos podemos influir en la educación que se nos da.

Hola amigo: en este tiempo la voluntad de pensar se ha tornado un quehacer que no apetece a los jóvenes y muchos mayores angurrientos los aplauden porque esta actitud los favorece para el aplauso,la aceptación de horrores de latitud y longitudes inmedibles y la permanencia dentro de las arcas estatales.Ya lo sabes, soy maestra,y desobediente. cariños, Carmen

Ocurre que desde la revoluciòn mexicana (1910), tanto la literatura como el teatro, la música y el cine, han exagerado el machismo “romántico” y el pistolerismo “charro”. Toda esa parafernalia cuajó en el imaginario popular desplazando a la razón. Habría que crear, artísticamente, otro “modelo” ajeno a balas y pistolas para los niños y adolescentes… e ir evolucionando por otro sendero. ¡Lástima que el pobrecito México está tan lejos de la luz y tan cerca del mayor exportador de armas de fuego. Pero ¿Por qué Canadá no arregla sus diferendos a balazos? Será que la temperatura les enfría a ellos y a ustedes el espìritu del agave los impulsa al “coraje·?

Un lobo estepario paraguayo

Una vida sin filosofía
Comentario:
Estimado Rogelio, primeramente felicidades por tu artículo al tratar este tema tan escabroso y tan difícil de abordar. Como tú bien lo sabes, para acabar con la delincuencia organizada en nuestro país, primeramente el presidente Calderón deberá estar consciente de que su política militarizada con la que inició su sexenio, fracasó. Ahora bien, si a estas alturas de su periodo sexenal todavía pretende ver cristalizado su objetivo o dejar preparado el terreno para su sucesor, deberá en este momento cambiar de estrategia, y poner en marcha otros elementos totalmente diferentes a la militarización. Entre estos elementos, destaca por su importancia, la educación; pero por otro, y de manera paralela, deberá impulsar una política de empleo que sea aplicable tanto en la ciudad como en el campo; así también, ha llegado el momento en que el gobierno federal se mire al espejo y asuma una agresiva política gubernamental contra la corrupción.
Respecto a la educación, sabemos que ésta en los últimos años ha entrado en un estado de descomposición que se manifiesta en “la relación atípica que existe entre el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE) y las autoridades educativas” -con lo que es necesario acabar-, si es que realmente queremos que la educación cambie. Pero esta relación atípica, conlleva también, no tan sólo la baja calidad educativa; sino además, el mal uso y dispendio de los recursos, como lo señala Andrés Lajous en su artículo “¿Quién le tiene miedo a la cúpula del SNTE?”, que publicó en el periódico El Universal, el 26 de noviembre de 2010: “el uso ineficaz y abuso de recursos públicos, que hasta el momento no han sido refutados ni por la cúpula del SNTE ni por la SEP.” Además, las autoridades “han solapado la exclusión de los maestros y del resto de los ciudadanos del sistema educativo, para dejarlo en manos de una cúpula sindical.”
No obstante lo anterior, es importante seguirle apostando a la educación, ya que a través de ella se irán incorporando todas aquellas personas que no han tenido esta oportunidad, y poco a poco irá cambiando nuestra sociedad. Esto sin dejar de lado tanto la creación de empleos, como una política frontal ante la corrupción.

¡Excelente artículo, Rogelio! Y vale para todos los países, pienso en el mío de origen, Cuba, y también en Estdos Unidos. Cariños desde Taos…

Víctor Vélez Orozco 5 septiembre ,2011 a las 8:19 am

Hola Rogelio. Buen artículo, como tantos otros que has escrito. Efectivamente hace falta el conocimiento y estudio de la filosofía, de la ética, la moral… especialmente en los niños y en los jóvenes, en la casa y en la escuela, para que lleguen a ser hombres y mujeres de bien, forma efectiva para combatir el flagelo de la delincuencia y la pobreza en nuestro país, y que cuando crezcan sean buenos ciudadanos y por ende, mejores gobernantes. Esto que estamos viviendo no es “generación espontánea”, sino el resultado de muchos años de malos gobiernos y de similares padres y ciudadanos. ¿Qué necesitamos? Educación, cambio de actitud, valor, compromiso y un voto verdaderamente razonado. Saludos.

HOLA ROGELIO, TE FELICITO POR TAN EXCELENTE ARTICULO, COINCIDO CON TODOS LOS COMENTARIOS QUE ME PARECEN INTERESANTES Y QUE AYUDAN PARA PODER LLEGAR A FORMAR UN PAÍS CON VALORES, SALUDOS A LA FAMILIA.

Comentarios