Abrir las aguas

Desde arriba se ve mejor abajo, sin duda. Y si hay un poco de distancia, mejor. Si uno está arriba (una colina, un edificio, un poste) y aparte un poco alejado del punto de encuentro (un pueblito al sur, una cabaña frente al mar, incluso un libro entremedio), todo adquiere una dimensión distinta. Hablo de Colima, sí. Específicamente de la venganza, curioso tema que un periodista del periódico Crónica ha destacado recientemente en mis novelas. Lo he dicho: al ex gobernador Silverio Cavazos lo quieren linchar a como dé lugar. Pera pera pera: no vengo a defenderlo, vaya por Dios. Él tiene sus dos manos y es abogado. No: lo digo porque el acto me despatarra de lo evidente que es. Fíjense bien: no sólo quieren que se le linche públicamente, así colgado de un árbol por la avenida Pedro Galván, como en la época cristera, sino aparte quieren que el verdugo sea el propio gobernador Anguiano Moreno. Chin! Ellos tampoco quieren ensuciarse las manos, qué pulcros. Chíngalo tú, Locho y Nico y quien más se sume. Mátalo tú, gobernador, etcétera. Entiérralo tú, Moreno Peña, con tu risa de hiena, cómo gozarás. Y luego, ya que el novenario se haya terminado, entonces venga a nosotros, Mr. Diario de Colima, la buena prebenda mensual. Somos invencibles, dirán los fuegos de artificio. Lo bueno de todo esto es que no hay cosa buena por la que haya que detenerse. El gobernador Anguiano Moreno, por tanto, debe abrir las aguas. Concentrado debe estar, insisto, en apuntalar planes, proyectos, en allegarse a gente igualmente con planes y proyectos, y en hacer confluir estos planes y proyectos para el bien de Colima en otros planes y proyectos que otros estados o países hayan llevado a cabo con éxito. Ante el abismo vecino, no hay otra misión. Los ojos adelante, como el bastón del porvenir. 

Ecos de la Costa

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1 comentario en “Abrir las aguas”

Víctor Hugo Alarcón 5 febrero ,2010 a las 10:18 pm

Esa es la triste historia de la polaca farisea. En Colima, en Guerrero y en todos lados, resumido en una sola palabra que bien sirve para expresar asco y repudio (si no son la misma cosa): vulgaridad.
Sin embargo, pobres de todos nosotros, los que estamos.

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