Acuerdo entre MED-Rectoría UdeC

Luego de más de veinte días del plantón que miembros del Movimiento Estudiantil Disidente (MED) realizaron frente al edificio de rectoría de nuestra casa de estudios, un acuerdo (que, según Armando Martínez de la Rosa, concretó heroicamente el propio Juan Carlos Yáñez Velazco, secretario académico de la misma institución) puso fin a las denuncias que ya empezaban a recrudecerse debido, por un lado, al poco tacto que mostraron las autoridades universitarias después del intento de diálogo entre MED y el rector con licencia Miguel Ángel Aguayo, pero,  sobre todo, a la abrupta intervención de la Federación de Estudiantes Colimenses (FEC) y de su líder Fernando Mancilla, quien, como siempre, mostró ineptitud, autoritarismo e intolerancia. Afortunadamente, los miembros de MED, organismo que, como lo dije en twitter, logró más en veinte días que lo conseguido por la FEC en ocho años, no hicieron caso a los rijosos de la FEC y reposicionaron  sus demandas ante las instancias correspondientes, esto es, ante el rector interino Cedillo Nakay y su equipo de colaboradores, dejando a la deriva a un Fernando Mancilla que, asesorado por Adrián López Virgen y a su vez por Fernando Moreno Peña, lo único que demostró fue su inutilidad como líder y quien –se escuchó en los corrillos políticos- hasta hizo berrinche amenazando con que se iba a bajar de la suplencia que detenta como candidato a diputado federal por el primer distrito, lo que, dicho sea de paso, le traería grandes beneficios electorales a Aguayo López. Y el que quiera corroborar lo que digo, sólo tiene que leer el desplegado que publicó el iracundo e intolerante líder Mancilla en el periódico Diario de Colima el pasado domingo. Pese a este desaguisado, la razón venció a la prepotencia y ahora tenemos un acuerdo entre los estudiantes de MED y rectoría que me parece un triunfo no sólo para cada una de las partes sino, sobre todo, para toda la comunidad universitaria. Ganó, en pocas palabras, la tolerancia, la inteligencia, el interés colectivo y la disposición de diálogo (incluida la del propio Aguayo López) para llevar por el mejor derrotero las demandas de los estudiantes, muchas de ellas totalmente viables y necesarias. El acuerdo MED-Rectoría demuestra, finalmente, que no hay mejor cosa que pueda sucederle a una universidad que privilegiar la razón por encima de la violencia y que nada ennoblece más su esencia que alentar la conciencia crítica y la sensibilidad humanista.

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