Blindaje universitario

Los tiempos electorales que se avecinan (y que ya han empezado con la elección de los candidatos que competirán para los diferentes cargos de elección popular para 2015) son aprovechados por los diferentes partidos políticos o sus militantes -sobre todo los más débiles- para hacerse notar, sin importar el blanco de ataque ni la sustentabilidad de sus demandas. Lo que importa es llamar la atención y hacerse de reflectores para, con ello, buscar ser tomados en cuenta en la contienda electoral. La Universidad de Colima, en este sentido, no ha salido indemne. Nuestra alma máter ha venido siendo acechada en los últimos meses por partidos como Movimiento Ciudadano, PRD y, sobre todo, Morena, que es donde militan casi todos los universitarios que intentaron no hace mucho incendiar nuestra casa de estudios. Los más resentidos y protagónicos son:  Leonardo Gutiérrez, Caty Suárez, Marisa Mesina, Pedro Vidrio Pulido y José Miguel Rodríguez Reyes, quienes, además, y por mera nostalgia del poder, han salido con la payasada de fundar el Sindicato Independiente de Trabajadores Universitarios (SITU). El señuelo, como siempre, es el argumento de que lo hacen por el bien de la comunidad universitaria, cuando ya quedó demostrado (con la falsa huelga desmantelada hace unos meses) que no es así. En este mismo sentido van las protestas iniciadas contra las cuotas escolares o la cobertura en la educación superior (que este año aceptó al 66.8% de los aspirantes, esto es a 3 mil 445 alumnos). Son los mismos gatos (nada más que revolcados) azuzando a estudiantes y padres de familia con fines puramente políticos y electoreros, sin importar los daños que esto causa a la vida cotidiana universitaria. Para demostrar que la intención principal de este grupo es enrarecer el clima universitario con el fin de crear condiciones que les permitan hacerse del poder interno, basta ver la pálida conferencia de prensa que dio hace unos días Gutiérrez Chávez. En ella, el ex líder del SUTUC denuncia acoso laboral en contra de sus secuaces, por no haber sido contratados en sus unidades académicas, sin darse cuenta que cae en lo mismo que critica, pues protesta contra los supuestos grupos privilegiados universitarios pero, incongruentemente, pide privilegios para sus esbirros. Si estos no fueron contratados, debería saberlo, es porque está claro que si no resultaron aptos para hacer huelgas de hambre, mucho menos resultarán para ser buenos académicos, como a la vista está que no lo son. Nuestra alma máter no debe pasar por alto sus actividades sustanciales, que se reducen a buena investigación y a mejor enseñanza, y jamás a proselitismo político, que en el caso de este grupo es más bien volanteo difamatorio. Los que quieran dedicarse a esto último, lo mejor que pueden hacer por el bien de nuestra alma máter (si es que de veras la quieren) es renunciar a ella.

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