Capitales políticos o la farsa de las encuestas

Los tiempos electorales nos desvelan secretos que, de otra forma, sería imposible conocer. Uno de ellos, y en el que poco se detiene uno a reflexionar, es el tema de los capitales políticos y las encuestas encargadas de medirlos. De un tiempo a esta parte se ha puesto el énfasis más en la imagen del candidato –en su capital político, en su “rentabilidad”- que en el proyecto de desarrollo que ofrece a la sociedad. Esto es lo de menos. ¿Entonces qué pasa? Pasa que, como todo en el país, la competencia es desigual y siempre (o casi siempre) resultan elegidos los menos indicados para la sociedad pero los más afortunados para el partido que los conculca. Por ejemplo: piénsese en un presidente municipal. El que sea. Este servidor público tendrá tres años para promover su imagen en todo su municipio y más allá. Su imagen de forma constante, legal y, digámoslo así, natural. Su rostro lo veremos por todas partes a todas horas, y nadie dirá nada. Aun cuando sea un presidente inepto, incompetente, ineficiente, las encuestas revelarán que tiene presencia en el electorado e inobjetablemente es el que mejor rentabilidad puede ofrecer. O sea: es el que puede ganar una eleccción. Y entonces, entramos, con los dos pies por delante, en un círculo vicioso, porque si ese candidato gana la siguiente elección (aun cuando lleve arrastrando ineptitud, ineficiencia, corrupción, etcétera), su nuevo cargo público le seguirá dando presencia y rentabilidad política, con las consecuencias que ya sabemos: ¿o alguien podrá decir que nuestro país goza, con estos políticos que tenemos, de una envidiable salud? En cambio, aquellos políticos de menor rango pero con mayor capacidad, mejor proyecto, etcétera, quedarán siempre relegados a un segundo término por las razones antes expuestas, con lo cual también queda relegado, implícitamente, el progreso y desarrollo que nuestro país o estado necesita urgentemente. Esta visión tendrá que cambiar, si queremos salvarnos todos, país y partidos políticos. ¿Por qué no se apuesta por aquellos candidatos que ofrezcan un mejor perfil en términos de verdadero desarrollo social, cultural, educativo, económico, político?, ¿cuántos legisladores no hay que ni siquiera, ya lo sabemos, conocen nuestra carta magna?, ¿cuántos gobernantes que no pueden dar ni el nombre correcto de tres libros que han leído en su vida?, ¿ese es el capital político y la rentabilidad que darán solución a los grandes problemas de nuestro país? Ahora ya tenemos una nómina visible de candidatos para las próximas elecciones. No sería nada descabellado que, antes de votar, nos olvidemos del rostro y nos detengamos en las propuestas (no promesas) que ese candidato lanzó durante la campaña. Esto si es que no lanzó, dicho sea de paso, puro improperios.

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2 comentarios en “Capitales políticos o la farsa de las encuestas”

lo más gracioso es que las encuestas siempre los pongan en primer lugar y la gente se los crea! el poder fáctico apoyando a epn a todo lo que da… qué vergüenza; votar por jvm solo porque es mujer es igual a votar por epn nomás porque está guapo, hay que criticar su visión de país y sus propuestas

Un dia hablando con una persona de edad adulta, me comentaba que ella se dejaba llevar por la imagen del politoco, par poderle otorgar su unico voto

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