Carambola: la Universidad de Colima bajo sospecha, otra vez

La semana pasada, dentro de su sistemática estrategia de lucha contra el crimen organizado, la Procuraduría General de Justicia de Colima encontró un cultivo de marihuana en la casa del dueño del periódico Diario de Colima, el más corrupto del estado. Según las investigaciones y declaraciones de las domésticas, este cultivo estaba a cargo del hijo del dueño del mencionado rotativo, de nombre Héctor Sánchez Espinosa, quien, según vox populi, gusta de todo tipo de drogas. Obviamente, para defenderse de este hecho que ponía contra la pared a un personaje que se ha dedicado en los últimos meses a atacar un día sí y otro también todas las acciones del nuevo gobierno con el fin de obtener las consabidas prebendas, (que no ha logrado y esperemos que no logre para beneficio de la sociedad colimense y ejemplo de otros rotativos), salió a decir, entre otras cosas, que la casa no era suya sino de una institución, a la que se la había vendido y cuya escrituración se encontraba en proceso. Esta última declaración puso a la luz otro hecho no menos delicado: que una institución de prestigio de nuestro estado haya sido la responsable de este delito. Como siempre el que intenta salir del agua termina ahogando al que lo ayuda, aquí no tenemos la excepción. En su desesperación por salvar su pellejo (natural en tiempos de sobrevivencia), el dueño del periódico Diario de Colima implicó a tal institución en un hecho que, de comprobarse, sería más grave de lo que parece. Se dice que esta institución es la Universidad de Colima, cuyo rector, Miguel Ángel Aguayo López, es hora que no sale a desmentir dos acciones que lo vuelven a poner contra la pared: una, la posible transacción de compra-venta que se habría hecho de forma arbitraria (a menos que el Consejo Universitario lo haya aprobado) y la segunda la explicación del cultivo de marihuana encontrado en esa casa universitaria recientemente. Todo el mundo sabe en Colima que el rector tiene aspiraciones políticas (no académicas), pero ahora los cuestionamientos que lleva en la espalda son más pesados que esas aspiraciones. Parece que todo le ha salido mal al rector: mal lo del Puerto Seco, mal lo del Sorteo Loro, mal lo de su reforma académica, y ahora, aunado a todo esto, encuentran marihuana en una casa aparentemente propiedad de la casa de estudios, que fue comprada, peor todavía, turbiamenente. Hay que recordar que ahora lo que uno escribe y hace, como el lema universitario, no tiene fronteras y llega más allá del ámbito local, donde hay articulistas y periodistas atentos a lo que pasa en todo el país. Si las pretensiones del rector Aguayo López quieren alcanzar estas alturas, tendrá, entonces, que empezar a limpiar sus alas.

Afmedios

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