Ciber acoso y porno venganza

Una propuesta de reforma y actualización de ley promovida por el senador Jorge Luis Preciado, pasó, lamentablemente, desapercibida por los medios colimenses aun cuando esta problemática está en aumento en nuestra entidad y en todo el país, sobre todo entre la población juvenil en edad de secundaria y preparatoria, aunque ya hemos visto muchos casos de funcionarios públicos que han sido exhibidos cometiendo actos oprobiosos.

Las iniciativas de reforma tienden a proteger a personas (incluidos niños) que son vulnerados en su intimidad y, por extensión, se convierten en víctimas de acoso cibernético o de porno venganza cuando alguien usa imágenes suyas o videos de contenido sexual que previamente fueron entregados de forma deliberada por la víctima o que le fueron robados por el victimario, y que posteriormente utiliza para cometer un acto de venganza o para acosar a su presa a fin de conseguir un beneficio personal.

He conocido ya más de algún caso de este tipo en alumnos de diferentes secundarias de la entidad y el resultado ha sido desastroso para la agraviada, sin que haya una sola autoridad o ley que pueda garantizarle sus derechos e, incluso, reintegrárselos. Uno de esos casos refería a una jovencita que, luego de ser acusada de no tener casi vello púbico, se tomó una foto para demostrar lo contrario, fotografía que empezó a rodar por las redes sociales a través de una ex amiga íntima suya, quien la utilizó como venganza por haberle “quitado” su novio meses atrás. La jovencita, a causa de esto, ha tenido que cambiar de escuela varias veces y atravesado por una severa crisis de ansiedad en virtud de que no hay una autoridad con facultades para terminar con el problema.

El uso de las redes sociales en jóvenes y adultos es, al día de hoy, indiscriminado, sobre todo Facebook y Whatsapp, y si estas nuevas actividades de la vida cotidiana no se acompañan de leyes que regulen los actos ilícitos que éstas conllevan en algunos casos o pueden conllevar, se dejará precisamente en el total desamparo a las víctimas que los padecen, derivando con ello situaciones de alto riesgo, como el de esta jovencita aludida, a quien se le trastocó por completo su vida cotidiana.

En lo que este tipo de leyes se impulsan, primero, luego se aprueban y, por último, lo más importante, se socializan, es un imperativo que existan protocolos o reglamentos internos en todas las escuelas, desde el nivel primaria al universitario, que regulen el uso de las redes sociales, las cuales, dicho sea de paso, nos han, indudablemente, rebasado.

Me interesan las escuelas, claro, pero es lógico que estas nuevas leyes van encaminadas a proteger los derechos de cualquier víctima, esté en edad escolar o no, de ahí su trascendencia.

Ojalá que estas actividades ilícitas (el ciber acoso y la porno venganza), terminen imponiendo penas severas para aquellos o aquellas que las cometen, fomenten, participen o sean cómplices de las mismas.

 

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