Contra el primitivismo político y a favor de la resistencia pacífica

Uno de los mayores problemas que vive el México actual es el de la falta de credibilidad de sus instituciones. Pareciera un problema de superficies, pero no lo es. Aquel hombre o mujer que ha experimentado la infidelidad de su pareja sabe perfectamente que la credibilidad, aun cuando su solidez se haya construido por años, puede desmoronarse en un instante y volverse irrecuperable, trayendo con esto rupturas abruptas o relaciones tormentosas. No podría decir en qué estado se encuentra en este momento la sociedad mexicana de cara, por ejemplo, a sus políticos, pero sí sé que mucha culpa de que sea así la tienen sus propios actores, empeñados en ganar crédito desacreditando. Pongo un ejemplo de nuestra partitocracia: en el tan sobado asunto de los puentes, el PAN emprendió una campaña para desacreditar la postura del PRI (partido en el gobierno) de querer construir unos puentes que iban en contra de los intereses sociales, con lo cual reprochaba al gobierno su arbitrariedad y corrupción. A su vez, el PRD, más tibiamente (y esto tal vez debido a las fracturas intenas que hoy lo atribulan), habló de la innecesidad de contruir puentes y de la necesidad, en cambio, de colectores pluviales. El PRI, por su parte, defendió su postura y dijo que las posiciones del PAN y PRD tenían carices político-electoreros y buscaban con ello derrumbarle sus “puentes” para evitar que cruzara con éxito hacia el 2012, con lo cual acusó a sus pares políticos de sólo usar a la ciudadanía para sus propios fines partidistas. Es decir, ningún partido salió sin mancha, y por los propios partidos políticos nos enteramos de que todos son corruptos, tal como, a veces, nos enteramos de las inmoralidades del cónyuge de propia voz de su pareja, que va contándole a familiares y amigos del “monstruo” con el que estuvo viviendo. En medio de todo esto, está una sociedad que, contrario a lo que creen los políticos, no tiene más remedio que sentenciar: todos los políticos son una mierda y, por tanto, “estamos hasta la madre”. No dicen éste o aquel, dicen “todos”. Y yo me pregunto: ¿solucionan algo los partidos con estos dimes y diretes?, ¿no creen tampoco en las instituciones que han creado para dirimir, a través de los cauces legales, este tipo de problemas? ¿el hombre y la mujer ganarían algo publicando su conflicto de infidelidad a través de los medios  y realizando encuestas en la sociedad para ver qué opinan sobre su caso en lugar de acudir a los tribunales, pedir la disolución del vínculo matrimonial y, civilizadamente, coger cada quien el mejor de sus rumbos?, ¿por qué, en este caso, si el PAN y el PRD están inconformes con una decisión de gobierno (PRI) no utilizan los cauces legales para dirimirlos?, ¿es necesario pegar calcomanías?, ¿es necesario “juntar” firmas?, ¿tan mal está nuestro estado de Derecho? Los medios de comunicación no pueden hacer nada a este respecto (al menos eso parece), pero la sociedad, en cambio, sí.  Una forma para empezar a frenar este primitivismo político es que el ciudadano de a pie, en lugar de participar en esos “acarreos”, diga no y exija al actor político que utilice las vías legales correspondientes. Si al político se le cae la cara de vergüenza, lo que sería raro, no importa: no tendrá más remedio que volvérsela a levantar.

Periódico Ecos de la Costa / También puedes escuchar este Paracaídas en La Mejor FM, 92.5 de tu radio, los martes a las 8:30am.

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5 comentarios en “Contra el primitivismo político y a favor de la resistencia pacífica”

Que pena, es verdad, nuestros políticos son incapaces de llegar a acuerdos, mucho menos aceptar los aciertos que sus pares hayan tenido, y todo eso, lleva a que el pueblo se canse de escuchar, de creer y lo peor que deje de votar. Los políticos olvidan que los intereses por los que deben velar son los del pueblo no los suyos o de su partido,¿alguna vez lograremos que tomen en cuenta las opiniones de sus electores?, vaya!!! escucho el mismo discurso desde que empecé a votar y de eso hace ya un tiempo 🙁 triste para nuestro país.

Yo soy extranjera y vivo en Oaxaca. No veo política. Lo que veo es lucha por el poder. También observo que la mayoría de la población, por completo desilusionada, le da la espalda a los políticos: no vota.

En la actualidad ya no se hace politica hoy cualquier chango cilindrero, lo tenemos como Diputado, Senador, Presidente Municipal, Gobernador y hasta presidente de la Republic, PERO ESO SI SI UN CIUDADDANO ESTA HACIENDO BUE PAPEL EN EL ENCARGO QUE CONFIRIO EL PUEBLO lo estan criticando por que en realida no saben encontrar soluciones,se les olvida de lo que en verdad les dan para tragar y darse la buena vida, pero hasta cuando vamos a tener verdaderos lideres que volten a ver al pueblo, que en realidad vean por sus semejantes, son una bola qeu unicamente velan por sus intereses personales, pero ya viene 2012 y ahi nos vmos a ver las caras.por que en realidad los campesinos ya no aguantan

En gran parte tienes razón, y reflexiono en un pequeño detalle, de lo que hablas: veo que lo que escribes se vive no solo al interior de la vida publica, de la politica, o de los politicos.- Yo observo, como los seres humanos de todo el mundo y de todas las esferas sociales, económicas y culturales lo han hecho este ejemplo que expones parte de sus vidas.- Convirtiéndonos con gran facilidad juzgadores del bien y del mal. Sin razonar lo importante que es iniciar, siéndo mas dulces y compasivos en nuestros comentarios, quejandonos, entristenciendonos, o desilucionandonos de los lideres, politicos, autoridades o gobiernos.- Y, que hacemos cada uno??, cual es nuestra acción para iniciar ese proceso de cambio que tanto deseamos y necesitamos.- Claro esta es solo mi pobre opinión.- Saludos mi estimado Rogelio, desde aqui tu tierra natal

hay ya no se que decir de tanto que quisiera decir, pero que triste es ver que no se pueda llegar a un acuerdo que va a beneficiar, no cabe duda que seguimos fortaleciendo cada vez más la guerra de poder a ver quien puede mááááááááás.saludos.

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