Cuatro municipios colimenses y sus precandidatos

Después de la gubernatura, los ámbitos de poder de mayor trascendencia de la política estatal se radican en cuatro municipios: Colima, Tecomán, Manzanillo y Villa de Álvarez. En las elecciones de 2015, estas alcaldías serán comparsa de la mandaturía estatal. Desde la colina actual, se alcanzan a divisar los candidatos más importantes, de los tres partidos puntales y con posibilidades reales de triunfo: PRI, PAN y PRD. Aunque en los cuatro municipios el PRI lleva hoy por hoy la delantera, PAN y PRD (si se concreta su alianza) podrían cambiar la avanzada. Valorémoslos, por ahora, de forma independiente. ¿Cuáles serían los candidatos más viables para cada municipio, considerando esta viabilidad en términos de beneficio para esa población y no sólo para su partido o su antecesor? Para el municipio de Colima, el PRI es el que tendría una nómina más prolija, pero que se cerraría en cuatro candidatos, en este orden: Miguel Ángel Aguayo López (que le devolvió a los rojiblancos la diputación federal por el 1 distrito luego de catorce años retenida por el PAN), Mely Romero (necesario entrenamiento para después lanzarse a mayores vuelos), Rafael Gutiérrez, de no cumplir su objetivo de ser el candidato a la gubernatura, o el diputado Óscar Valdovinos. Por el PAN: Esmeralda Cárdenas, Patricia Lugo Barriga y Héctor Insúa (sería grave error postular de nuevo a Leoncio Morán).  Y por el PRD: Francisco Rodríguez, para quien también significaría un entrenamiento previo hacia una liga mayor. Para el municipio de Tecomán, el PRI debería inclinarse por Luis Mario León, quien cuenta con la formación y visión necesaria para devolverle a este municipio la salud perdida, o Noé Pinto de los Santos, actualmente en activo desde la diputación local. Por el PAN: “Chencho” Espinoza, aunque muy por debajo de las expectativas requeridas para dicha función. El PRD no cuenta con un sólo candidato que, en términos reales, pueda con el reto político que requiere el municipio. Para Manzanillo, el PRI tendría que favorecer a Fernando Morán, incansable servidor público actualmente del Gobierno estatal. Por el PAN estaría Martha Sosa o Gabriela Benavides, para esta última la Alcaldía sería también una etapa imprescindible de formación política. De no ser favorecido con la gubernatura, Nabor Ochoa podría volver con sus huestes al puerto a través de algún otro partido. Por el PRD tampoco despunta nadie todavía con abarcadora visión y verdadero capital político. Para Villa de Álvarez, el PRI podría postular a su mismo líder municipal, Carlos Cardona, quien parece contar con buena aceptación, o al propio José Alfredo Chávez González, secretario del Ayuntamiento. Por el PAN, Yulenny Cortés no tendría competencia. En el PRD tampoco se atisba candidato. Entre estos nombres están los próximos presidentes municipales de los cuatro municipios más importantes del estado. Salvo en Villa de Álvarez, donde Yulenny Cortés podría tener reales posibilidades de triunfo, aunque es difícil en virtud del trabajo realizado por Enrique Rojas, que le ha valido la inclusión entre los candidatos a la gubernatura, el PRI lleva la delantera, mientras que el PRD prácticamente se desmorona. El panorama cambiaría para el PRD de resolverse su alianza con el PAN, pero aun así los nombres panistas sobresaldrían. El método mejor de medición de la aceptación tendría que seguir siendo la encuesta. Por ningún motivo es aceptable ya, a estas alturas, el “dedazo”, en ninguna de sus formas. Ya veremos, pues, si en tres meses una nueva radiografía nos arroja nuevos escenarios.

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