Deporte, Universidad y Mandela

El deporte es un antídoto efectivo contra las adicciones de todo tipo,  especialmente la que está destruyendo a la juventud mexicana: las drogas.  Muchos países con este problema han implementado programas relacionados  directamente con el deporte para crear conciencia y disminuir las adicciones. Turkmenistán, por ejemplo, implementó en 2011 un programa con un nombre emblemático: “Deporte contra drogas”, apoyado por la embajada de Estados Unidos, que dio apoyos a organismos que se involucraran en esta cruzada. Aquí mismo en Nueva Zelanda hay un programa deportivo que involucra a educación básica y media y en donde uno puede ver semana a semana a todos los niños participando, durante todo el año. Es parte de su educación escolar. Hace poco la Federación de Estudiantes Colimenses (FEC), en coordinación con la Dirección General de Deportes de la casa de estudios, organizó la Copa del Estudiante FEC-Loros 2013, que tuvo buena respuesta: participaron alrededor de mil setecientos estudiantes, lo que indica el grado de aceptación de eventos de este tipo. El caso emblemático lo tenemos en Sudáfrica, país que llegó a la democracia en gran medida gracias al interés que Mandela, entonces presidente y quien está por cumplir 95 años, puso en el deporte como la única vía que podía darle estabilidad a la democracia multirracial de aquel país, como lo consiguió en 1995, cuando el equipo de rugby sudafricano ganó la copa mundial. Cuando se lo preguntaron, Mandela no titubeó en decirlo: “el deporte tiene el poder de cambiar el mundo. Tienen el poder de unir a las personas”. Todos los organismos deportivos del estado deberían, precisamente, unirse para que el deporte sea parte integral de la educación escolar y vaya más allá de la hora o dos que les dan semanalmente a los niños. Se ocupa un programa sólido, formativo y con visión que sorteé los muros de la escuela y se integre en la sociedad. Que se funda con ella. Podría Colima destacar, de quererlo, como un estado deportivo, con una propuesta de defensa real y, sobre todo pacífica, al problema de las adicciones y a la construcción, al mismo tiempo, de una sociedad más sana.

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