Diputado Nico: otra estrella fugaz

No hace muchos años, mientras estudiaba el doctorado en España, una conductora de televisión, de esas de chismes de farándula, llamada Ana Rosa Quintana publicó una novela (Sabor a hiel, recuerdo) que fue un bombazo. De la noche a la mañana, la conductora de chismes de farándula evidenció un talento enorme para la escritura, que la ponía a la altura de García Márquez, Vargas Llosa, José Donoso, etcétera. La conductora de chismes de farándula daba entrevistas un día sí y otro también, deslizando siempre los secretos de su universo literario, que era vasto, y que la hizo vender en pocas semanas más de cien mil ejemplares de su novela. El éxito fue inmediato y su novela ocupó los primeros lugares en las listas de Libros más Vendidos. Todos los escritores del momento estaban asombrados, a saber. Pero no pasó mucho tiempo cuando, precisamente desde México, la voz de Ángeles Mastretta se levantó para denunciar que el culebrón de Ana Rosa Quintana contenía muchos pasajes de su obra, e incluso de la de Danielle Stell, acusándola de plagio. A raíz de esto, se descubrió otro hecho aun peor: que la flamante conductora de chismes de farándula Ana Rosa Quintana, hoy metida a novelista best-seller, había contratado un negro (y no precisamente de África) para que le escribiera su novela, y que había sido él el hacedor del plagio, ¡y el muy desdichado no le había dicho nada! Lo consabido: la novela fue retirada, el éxito de la conductora dilapidado, la vergüenza nacional izada y el telón de la obra de teatro caído poco antes de terminada la función. ¿Qué llevó a esta conductora a cometer tal rapacidad? La respuesta es sencilla: la ambición. Animal insaciable, esta misma ambición es la que ha abierto el traspatio de la heroicidad del diputado Nicolás Contreras y nos lo ha mostrado en todas sus mentiras e incongruencias. Nomás habría que revisar el expediente de su trayectoria (yo todavía lo recuerdo haciendo la misma grilla en la Escuela Superior de Ciencias de la Educación, donde también estudié) para darnos cuenta de que pocos cambios se podrán esperar con esta nueva camada de políticos que con la mano izquierda reciben varios millones de pesos (todos dentro de la legalidad, como si lo legal en México fuera justo) y con la derecha le entregan al pueblo, bondadosísimos, no ya leyes de altura, sino una simple bolsa de frijol.

Ecos de la Costa

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